NACIONES UNIDAS.— La primera Conferencia Mundial de Naciones Unidas sobre los Pueblos Indígenas concluyó el martes con expectativas de que sus debates y el documento aprobado marquen un camino hacia el respeto a los derechos de los originarios.
Más de mil delegados de los cinco continentes participaron en el evento de alto nivel convocado por la Asamblea General de la ONU, en un escenario global marcado por la discriminación y la falta de oportunidades para la mayoría de los 370 millones de originarios, el 5 % de la población, distribuidos en unos 90 países.
En este contexto, la Asamblea adoptó por aclamación el texto de la Conferencia Mundial, el cual recoge el compromiso de los estados de trabajar en función del cumplimiento de la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, instrumento adoptado aquí en el año 2007.
Entre los aspectos más importantes de la iniciativa destacan la solicitud al Consejo de Derechos Humanos y al Secretario General de Naciones Unidas de que creen mecanismos de seguimiento a la situación de los pueblos indígenas y a la puesta en práctica de la Declaración.
Para la activista guatemalteca y Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú, la aprobación del documento representa un hecho histórico.
Los indígenas padecen muchos problemas que se resumen en marginación, pobreza, falta de oportunidades y de acceso a tierras y recursos naturales, un escenario que pretendemos revertir con los diferentes instrumentos creados por la ONU, como este, señaló a Prensa Latina.
Según Menchú, la nueva herramienta facilitada por la Asamblea General contempla acciones concretas que pueden significar un camino de esperanza para quienes durante siglos han sufrido para sobrevivir.













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Gil Zu dijo:
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24 de septiembre de 2014
13:50:01
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