ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Las delegaciones de paz de las Fuer­zas Armadas Revolucionarias de Co­lombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) y el Gobierno de Juan Manuel San­­tos retomaron este martes en La Habana sus conversaciones de paz centradas ahora en el cuarto punto a debate, el complejo tema de las víctimas de más de medio siglo de conflicto.

Las conversaciones que comenzaron en la capital cubana el 19 de noviembre de 2012 se adentran en su etapa más compleja, en la que se deben tomar las decisiones, aseguró recientemente Santos, quien asumió la semana pasada para un nuevo mandato de cuatro años.

Ya se han alcanzado acuerdos parciales en la problemática agraria, la participación política y la solución al problema de las drogas ilícitas, tres de los seis puntos pactados en la Agenda de La Habana.

Las FARC-EP aseguraron en este comienzo de ciclo que no acatan el marco jurídico para la paz que adelanta el Ejecutivo pues es un tema que afecta el desarrollo de los diálogos y no ha sido consensuado en la mesa.

Paralelo al debate de la mesa estarán funcionando una comisión histórica del conflicto y sus víctimas, así como subcomisiones respecto al fin del conflicto y el tema de género.



COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.

Efrain Pastor Nieves dijo:

1

13 de agosto de 2014

16:17:23


Es natural que haya discrepancias en torno al marco jurídico para la paz, pues este proceso viene de antes del inicio de los diálogos de La Habana. La Mesa lo que tiene es que abrir el debate internamente y llegar a acuerdos mínimos, armar debates en los medios es contraproducente y genera interpretaciones y percepciones negativas. Otro punto que debiera abordar la Mesa es el del cese el fuego bilateral, sus condiciones y plazos, o por lo menos crear un mecanismo que permita llevar a la Mesa cualquier situación sobreviniente que pueda afectar la continuidad de los diálogos, como son acciones de la guerrilla o del ejército que afecten a la población civil o que estén dentro de los extremismos del terrorismo, como las que ocurrieron en el período de receso de los diálogos. Ahora más que nunca hay premisas para poner fin al conflicto armado por vía política: están sentados dialogando cara a cara los actores más violentos y hay voluntad del Presidente y su gobierno de llegar hasta el final, tanto al documento base del referendum ciudadano que deben acordar y redactar los dialogantes para que todo lo acordado, etapa por etapa, punto por punto, parcialmente, quede aprobado en su integridad y se someta a la decisión del constituyente que es quien debe dictaminar con el voto por el "sí" que se inicie la construcción de la convivencia del postconflicto. Es claro que el fin de las armas no es el fin del conflicto social y político, simplemente cambian las opciones de lucha de cada actor de la guerra, de la sociedad y los partidos, que dirimirán sus contradicciones en el marco de la democracia y la política, sin armas, sin amenazas, sin violencia, sin terror. Los colombianos implicados en los estragos de la violencia, seguimos con el corazón y la mente puestos en La Habana a la espera de las buenas noticias de la paz justa y sostenible.