
La conquista de Marte es un privilegio que ostentan hoy muy pocos países del mundo. Según algunos historiadores, el interés por hallar vida en el llamado planeta rojo nace en la década del sesenta del pasado siglo, y desde entonces se han realizado medio centenar de misiones espaciales con ese propósito, pero solo la mitad fueron exitosas.
Esta semana se conoció que la nave no tripulada india Mangalyaan a Marte cubrió los primeros 337 millones 500 mil kilómetros que la separan de su objetivo, y sus parámetros de funcionamiento son completamente normales. Ello significa que la nave ha vencido con éxito la mitad de su camino, y si todo marcha acorde con lo previsto, debe entrar en órbita hacia el 24 de septiembre.
La India pasaría entonces a ser el cuarto país o grupo de países en conquistar Marte, después de la antigua Unión Soviética, Estados Unidos y Europa. Los intentos de Japón (2003) y China (2011) fracasaron en algunas de las etapas del vuelo.
Esta emergente nación asiática ha cumplido más de 100 misiones espaciales de diverso tipo, principalmente el envío de satélites. Una de las más relevantes la realizó en el 2008 la nave Chandrayaan I, el primer artefacto que descubrió la presencia de agua en la Luna.
De acuerdo con la Organización India de Investigación Espacial (ISRO, por sus siglas en inglés), la sonda Mangalyaan —que salió de suelo indio en noviembre del 2013— ha seguido un curso tan preciso que será innecesaria una planificada maniobra de corrección de la trayectoria. Pero contra todo pronóstico, esta operación podría realizarse en junio.
ISRO señaló que ha estado monitoreando la nave por medio de su Red de Espacio Profundo en coordinación con la agencia estadounidense NASA, y que según las observaciones, los cinco instrumentos científicos a bordo “gozan de buena salud”.
La misión enviará al planeta rojo un satélite con 25 kilogramos de instrumentos y aparatos para tomar fotografías, analizar la composición de la atmósfera y la superficie rocosa de Marte. Los artefactos fueron desarrollados por científicos y técnicos de la ISRO, concebidos en base al “Jugaad”, un principio típicamente indio que consiste en hallar la solución más económica posible.
Los cinco dispositivos impulsados por energía solar a bordo de la nave también buscarán indicios de metano, un elemento químico básico en los procesos vitales en la Tierra que podría provenir de procesos geológicos. Asimismo, servirá para comprobar la gestión de las comunicaciones y los sistemas de navegación, según explicó ISRO.
El probable éxito de Mangalyaan no solo será un gran paso para la India, sino que quizá llegue a cambiar el rumbo de buena parte de las misiones espaciales a nivel internacional en términos económicos. Aunque los presupuestos no son comparables, el coste del robot norteamericano Curiosity ronda los 2 500 millones de dólares, siendo la misión más cara que haya estado jamás en Marte. La misión de la India es la más económica hasta el momento (no llega a los 100 millones de dólares).
El primer ministro indio, Manmohan Singh, describió el emblemático lanzamiento del Mangalyaan como “un hito en las capacidades espaciales de la nación”. “Algunos se preguntan por qué un país pobre como la India se permite un programa espacial y si estos fondos no debieran usarse para resolver otros problemas. Esta lectura olvida que el desarrollo de una nación es producto de su progreso tecnológico”, señaló.
Y es que el programa espacial indio no ha estado exento de críticas. “Por mucho que admire la misión a Marte como un logro científico, no entiendo la urgencia de hacerlo. El país estaría mejor si los mismos recursos y talentos fueran enfocados en la salud pública o la energía solar”, dijo a CNN el economista Jean Dreze, de la Escuela de Economía de Delhi.
Pero los defensores aseguran que serán mayores las ventajas que las desventajas para este país de 1 200 millones de habitantes. “Las críticas a esta misión son pura retórica. Los beneficios sociales y económicos del programa espacial son tangibles”, afirmó a la agencia EFE Ajey Lele, analista especializado en el espacio del Instituto de Estudios y Análisis de Defensa de Nueva Delhi.
Así, mencionó como ejemplo el ciclón Phailin, que en octubre del 2013 arrasó parte del país asiático y provocó 23 muertes, mientras que en 1999 un fenómeno meteorológico similar causó 10 mil fallecidos. “Gracias a los satélites se pudo prever la llegada del ciclón y tomar medidas”, señaló el analista.















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11 de abril de 2014
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