
DAMASCO.— Las dificultades que atraviesa Siria como consecuencia de la lucha antiterrorista que lleva a cabo el Gobierno, explicó, pueden conducir a que eventualmente no se puedan cumplir en tiempo algunas obligaciones asumidas en cuanto al traslado de las armas químicas fuera de Siria.
Por otra parte, agregó, las naciones que patrocinan a los grupos terroristas deben darse cuenta que con ello están cometiendo crímenes contra la humanidad.
En el marco de los esfuerzos por culminar el proceso de desarme químico, la Cancillería siria firmó un acuerdo con las Naciones Unidas y la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) que garantiza el estatus jurídico de la misión internacional para la eliminación de tóxicos que labora en el país.
Asimismo, ambas partes rubricaron un Memorando de Entendimiento para la prestación de servicios médicos y de evacuación especializada en casos de emergencia que pudieran afrontar la misión conjunta ONU-OPAQ.















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