
GINEBRA.— El enviado especial de la ONU para Siria, Lakhdar Brahimi, sostuvo este jueves encuentros separados con los jefes de las delegaciones del Gobierno y la oposición participantes en la segunda conferencia para la paz en el país árabe, informa PL.
Según el portavoz de Naciones Unidas Farhan Haq, las reuniones con el canciller sirio, Walid Muallem, y el jefe de la llamada Coalición Nacional para las Fuerzas de la Revolución y la Oposición Siria, Ahmad Yarba, transcurrieron en Ginebra, donde este viernes las representaciones se sentarán a la mesa de diálogo.
Brahimi lamentó que la oposición definiera su asistencia y representantes a la cita apenas unos días antes de su inauguración. La Coalición Nacional anunció el pasado sábado la presencia en Ginebra II, en medio de pugnas internas entre los antigubernamentales y dudas de su control real sobre la diversidad de fuerzas que operan en el terreno.
Naciones Unidas había manifestado sus expectativas de conocer con tiempo las delegaciones de las partes, en aras de celebrar encuentros previos este viernes, cuando Brahimi será anfitrión de las conversaciones.
La ONU admite la complejidad del proceso e insiste en que la única salida posible a la crisis es la política, a partir del consenso entre los actores sirios y del respeto a la soberanía y la integridad territorial del país árabe.
El secretario general de la Organización, Ban Ki-moon, asegura que las pláticas deben centrarse en la implementación del comunicado de la primera conferencia de Ginebra, sobre todo en lo relacionado con la formación de un cuerpo gubernamental de transición con plenos poderes e integrado por el actual Gobierno y opositores.
La mencionada transición genera polémica, porque Estados Unidos, sus aliados y la oposición que respaldan la interpretan como la creación de un ente que excluya cualquier participación del presidente Al-Assad.
Damasco califica esa postura de injerencia en los asuntos internos de los sirios, a quienes corresponde definir su futuro sin intromisiones, lo cual ratificó el canciller Muallem.
Otro tema complicado es el del terrorismo que azota a la nación árabe, el que las autoridades sirias consideran clave para abordar una solución real y duradera al conflicto, pero Washing-ton y sus aliados lo rechazan.
Damasco, Irán y Rusia han denunciado la presencia de terroristas en la crisis, a cuyas acciones atribuyen gran parte de las víctimas fatales y los destrozos ocasionados en el país.















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