SAN SALVADOR.–Hay veces en que la plata y el bronce se parecen al oro. Cuando eso pasa, no es perceptible a todos los ojos. Ocurre en el pecho del atleta, y es contagioso.
Pregúntesele al entrenador Yan Carlos Arias, cuando corrió hacia su pupilo de 25 años, Alejandro Parra, al cabo de la última prueba ciclística del Ómnium. Ascendió tanto el muchacho, que sus registros lo definieron bronce, y ese volcán que era el pecho de Alejandro se hizo erupción también, con el abrazo, en el pecho de Yan Carlos.
El resultado clasifica como la mejor actuación masculina en esta modalidad del ciclismo en Juegos Centroamericanos y del Caribe, ya que, por la mujeres, Marlies Mejías inscribió su nombre con letras de oro en Verazcruz-2014.
«Fue una medalla muy luchada», declaró Parra a la prensa, y detalló enseguida a quienes agradece y lo dedica: al colectivo técnico, a la familia; una carrera que, dijo, guerreó punto por punto, con estratégica dosificación de su resistencia, «que es mi fuerte».
El premio del holguinero (136 puntos) –tercero, detrás del mexicano Ricardo Peña (154) y del colombiano Juan Arango(145)– significó la segunda presea del ciclismo en San Salvador, luego del bronce que conquistó la triada femenina de la velocidad por equipos, a nombre de Ana Bello, Thalía Díaz y Sandra Cabrera.







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