En cuenta regresiva de 16 días para que arda en la ciudad de San Salvador la llama del evento multideportivo regional más antiguo del planeta en la era moderna, Cuba confirma que no hay otra aspiración que seguir en los primeros lugares del medallero por países en la edición 24 de los Juegos Centroamericanos y del Caribe.
En correspondencia con la creciente competitividad dentro del área y el empuje de naciones como México –líder en el último certamen, en Barranquilla-2018– y Colombia –tercero, detrás de Cuba–, la Mayor de las Antillas asistirá a la justa con el objetivo de permanecer en esta vanguardia, en tanto sobrepase las 80 preseas doradas que se estiman rebasar, de acuerdo con las pruebas realizadas con base en resultados y rendimientos, explicó a la prensa Oscar Nuevo Reyes, director técnico-metodológico de Alto Rendimiento del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder).
La pandemia de la COVID-19, fundamentó, obligó a adaptar las cargas de entrenamiento en periodos atípicos dentro de un ciclo olímpico que varió sensiblemente, pero el rediseño de cara a los Centroamericanos y del Caribe permite llevar una delegación bien preparada que dará «una dura lucha» por lograr una actuación digna y permanecer entre los primeros países, más allá de hablar de recuperar el liderato –desde Panamá-1970, interrumpido en Barranquilla– o mantener la puja por el segundo puesto.
Nuevo Reyes detalló que la Isla estará representada, finalmente, por 511 atletas, pues a pesar de que 523 habían logrado clasificarse, se ha informado a última hora la salida del polo acuático para damas del programa competitivo de la lid, así como de otra prueba del remo, que está en el mismo proceso.
Precisamente, dijo, el equipo de polo acuático femenino era uno de los fuertes aspirantes al título entre los deportes colectivos, un pronóstico que se mantiene para el caso de la formación masculina de esa especialidad, así como para los seleccionados –en uno y otro sexo– del balonmano y del hockey sobre césped, y para el voleibol de sala entre los hombres, mencionó.
Entre los seis deportes de combate, serán el boxeo, el judo y la lucha los que más empujen a Cuba en el medallero, y en el caso de la primera disciplina –que irá en las siete divisiones que fija el programa olímpico–, recalcó que el hecho de que no asistan algunas de las figuras más representativas y mediáticas, responde a que el boxeo tradicionalmente lleva a sus hombres por división en mejor forma, lo que no anula la posibilidad de que aquellos recuperen la titularidad de cara a los Panamericanos.
De los aportes posibles de otras pruebas con peso decisivo en el medallero cubano se abundará en próximas notas.
De los 511 atletas cubanos, precisó el directivo del Inder, 239 son mujeres y 272 hombres, y el 28,2 % repite de la edición precedente, en Barranquilla.
La delegación del archipiélago, afirmó, intervendrá en 34 deportes de un programa general competitivo que ha convocado 459 pruebas –nueve más que en 2018–, de ellas 215 para varones, 210 para damas, y 34 mixtas.





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