RÍO DE JANEIRO.—Por segundo día consecutivo Cuba subió a un luchador del estilo grecorromano a la final, pero en esta ocasión Yasmani Lugo (98 kilogramos) no pudo bajar del colchón con la presea dorada. Sin embargo, lo hizo con toda la hidalguía de quien viene al máximo escenario del deporte mundial a poner su mejor resultado.
En la mañana, cuando ganó sus tres combates, me pasó por delante, tan emocionado, que por sus lágrimas no podía articular palabras, y finalmente nos fuimos sin una declaración. “Fue un momento de descarga, recordé la cantidad de competencias sin que me saliera un gran resultado, pese a que siempre me sentía, como ahora, muy bien preparado. Con la plata asegurada me dije, al fin, y fue ese instante de mucho sentimiento”, nos dijo tras la premiación.
“De la final, solo puedo afirmar que igual que en las preliminares, salí a echar el resto ante un hombre que es lo máximo de mi división. Artur Aleksanya es muy fuerte, una piedra, sabía que me sería difícil marcarle en la posición de cuatro puntos”, confirmó.
Preguntado si tenía algunas opciones reales ante el fornido armenio, contestó: “Uno sale a luchar y siempre que estás compitiendo hay oportunidades. Lo hice contra cada rival, nunca me di por vencido, derroté aquí al campeón olímpico de hace cuatro años, al iraní Ghasem Rezaei en mi segunda pelea. Ese gladiador es, además, el actual subcampeón del planeta. Ahí mismo sabía que nadie me bajaría del podio”.
¿Cómo se siente esa medalla de plata? “Imagínate, un premio así es lo que más busca un atleta, su consagración, me siento satisfecho no solo por mí, sino porque yo cerré lo que iniciaron mis compañeros Ismael Borrero y Mijaín López con sus triunfos, la lucha grecorromana cubana se ciñó por primera vez en la historia el primer lugar en unos Juegos Olímpicos por naciones”.
Sobre sus coequiperos nos expresó que “Ismael dio la primera y encendió la chispa, creando un ambiente muy favorable entre todos nosotros. Cuando Mijaín completó su hazaña, dije, yo también tengo que poner la mía. Contar con Mijaín es una suerte para cualquier equipo de lucha. Yo entreno con él, trato de aguantarlo, y si lo logro, aunque sea unos segundos, puedo hacerlo con cualquiera porque es el mejor del mundo”.
Lugo no recibió puntos en todo su trazado hacia el podio. Le ganó al chino Di Xiao (2-0), a Rezaei (4-0) —a nuestro juicio su mejor presentación en toda la velada—, y luego al sueco Carl Schoen (3-0). Su plan táctico consistió en una defensa activa, mediante la cual evitaba que le marcaran y, a su vez, conseguía poner pasivos a sus rivales. Además, un certero método en los límites del área de competencia le dieron valiosas unidades con pases atrás y empujones que sacaron a los adversarios del colchón. La ofensiva no fue el fuerte del subcampeón olímpico.
Tocó entonces el turno a los agradecimientos y con la voz tomada no dejó fuera a ninguno de sus entrenadores. “En esta victoria tienen mucho que ver Julio, Puig, Mario, Ulacia, Raúl Trujillo, actual jefe técnico hace solo nueve meses, y Pedro Val, experimentado preparador de muchos años en las selecciones nacionales”, aseguró.
Y claro, tampoco obvió a su familia. Leonela, su mamá, y Rafael, su padre, deben “estar en un puro grito, en aquellas lágrimas que me recordaste de la mañana iba la emoción por cumplir con ellos también”.





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Reidiel Aguilar dijo:
1
17 de agosto de 2016
08:19:37
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