RÍO DE JANEIRO.—Desde la restauración de los Juegos Olímpicos en la era moderna, en Atenas 1896, el arte nunca ha estado alejado de estas fiestas mundiales del músculo. De hecho, desde 1912 hasta 1948 hubo competencia en expresiones artísticas, con obras inspiradas en el deporte. En 1954 se acabaron esas lides y su lugar lo ocupan hoy los programas culturales.
Esta ciudad de íconos artísticos como el Cristo Redentor en la cima del cerro Corcovado, sus carnavales, la samba, su música y su entramado étnico, es una verdadera alacena cultural. No bastaría un programa para abarcar a Brasil o a los cariocas. Aquí el boulevard olímpico, una zona que transformó el área portuaria en una gigantesca zona de más de tres kilómetros de largo, muestra ese mosaico brasileño preñado de las más diversas nacionalidades.
Un inmenso mural atrapa las miradas de las más de 200 000 personas que diariamente recorren el artístico espacio presidido por la sugerente escenografía que es la Bahía Guanabara, otra de las estampas de esta urbe. La obra, del grafitero local, Eduardo Kobra, muestra los rostros de representantes de etnias de los cinco continentes y es su regalo a los Juegos Olímpicos, el cual lleva por nombre Todos somos uno y según el autor, nacido en una favela de Sao Paulo, habla de la unión de los pueblos.
Y si el mural de Kobra alcanza la cifra de 3 000 metros, otros dígitos son aquí o un récord o un buen average. Uno de los más sugerentes es la cantidad de preservativos repartidos en estos Juegos, un total de 450 000, es decir 42 por cada deportista o lo que es lo mismo dos por día. Río deja atrás a Barcelona 1992 y Sydney 2000, donde fueron distribuidos 50 000 y también a los 150 000 de Beijing 2008 y Londres 2012.
Astronómico también es el cúmulo de sillas que han requerido los Juegos para el aseguramiento de los certámenes, son 100 000 con 72 000 mesas. A eso agregue 34 000 camas, 60 000 perchas, 25 000 pelotas de tenis y 315 caballos. Ojo, no hablamos de combustible, equipos informáticos, de transporte y otros que son aún más caros. Definitivamente, albergar estas fiestas es cada vez más un coto cerrado para las primeras economías del mundo. Cálculos divulgados aquí por fuentes del comité organizador estiman un costo total aproximado de los Juegos de 37 600 millones de reales, equivalentes a 9 143 millones de dólares.
Aunque los cumpleaños son igualmente cifras que con el tiempo nadie quiere contar, durante los Juegos son varios los atletas cubanos que han celebrado o celebrarán su onomástico. Maykel Massó, recientemente coronado campeón mundial juvenil en salto de longitud, cumplió el jueves pasado sus 18 años; ese mismo día festejó los 29 el tricampeón del mundo de boxeo Julio César la Cruz.
Mañana será el de su compañero y titular olímpico de Londres 2012, aunque Roniel Iglesias, que arriba a los 28. Ayer congratulamos al taekwandoca Rafael Alba, por sus 23, y el 8 a su entrenador Roberto Cárdenas, por los 54. Al abanderado de la delegación, Mijaín López, le cantaremos 34 felicidades el día 20. Pero hoy el deporte cubano se une a todo el pueblo y al mundo para felicitar al campeón olímpico del humanismo, a su único Comandante en Jefe, por sus 90 años de victorias.





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