
Sus condiciones siempre fueron una carta fuerte, a tal punto que en Cartagena de Indias 2006, con apenas 16 años, el zurdo capitalino Andy Pereira unió esfuerzos con Dimey Góngora para coronarse en dobles masculino, y luego junto al propio Góngora, Pavel Oxamendi y Boris Roque en calidad de reyes por equipo.
Precisamente Andy Pereira, será ahora la bujía del tenis de mesa masculino cubano en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Veracruz, cita en la cual se acompañará de sus coterráneos Moisés Campos (22 años) y Liván Martínez (16), y el matancero y también siniestro Johan Mora (26).
El mexicano Marcos Madrid, el chino nacionalizado dominicano Lin Ju, el colombiano Alexander Echavarría y el venezolano Jonathan Pino, coparon el podio de premiaciones en la lid individual de Mayagüez 2010, por ese orden, mientras dominicana se titulaba en dobles y por colectivos. Todo eso sin la presencia de nuestros raquetistas.
De ahí que el mentor Osmany Cajigal al ser interpelado no dudó en calificar precisamente a quisqueyanos y anfitriones como los rivales de mayor cuidado: “El nivel técnico-competitivo de nuestros muchachos es elevado. Tenemos la intención de retornar a la cima de la región por equipos, además de que en el orden individual Andy y Moisés cuentan con los recursos para luchar por medallas. Eso sí, a nivel psicológico deben creérselo. Ese es un componente esencial.”
Sobre el trabajo en esta última etapa ahondó: “Estamos elevando los indicadores de fuerza y la capacidad aerobia. Hacia ahí ha estado dirigido el esfuerzo, además de pulir detalles técnicos que pueden resultar definitorios en los partidos.
Andy es un jugador de excelente servicio, recibo y una potencia por el revés comparable con la de los mejores del mundo, en fin muy completo.
“Moisés por sus extremidades y talla tiene un dominio y control exacto de las tres distancias, además es muy habilidoso y versátil. Lo mejor de Liván es su talento sin explotar aún, además de una competitividad extrema. Posee buenos desplazamientos y el trabajo con él es progresivo, sobre deficiencias técnicas y en el fortalecimiento del aspecto psicológico. Por último Mora se basa en su rapidez, especialmente con las acciones ofensivas de revés, posee buen servicio, dirigido, y le llega muy bien a las pelotas.
Ese, en este minuto constituye el panorama de la preselección masculina de tenis de mesa rumbo a la cita regional veracruzana, con cinco coronas en disputa en el Complejo Omega de Xalapa, una de las subsedes.









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