Matanzas.-La abnegación de los trabajadores eléctricos es innegable. Es difícil de negar hasta para aquellos que ahora mismo, varios días después, aún no tienen servicio eléctrico.
Los eléctricos no se dejan amedrentar ni en la peor de las adversidades, y ejemplo de ello es la batalla que libran frente a los estragos del huracán Oscar en la región oriental y por superar la emergencia energética que afecta a la nación.
Como bien se ha dicho por algunos, mientras nosotros no nos movemos de casa en espera de la solución del problema, maldiciendo y repitiéndonos un sartal de conjeturas, ellos se entregan apenas sin descanso para poner las cosas en su punto, en ocasiones inclusive a riesgo de su propia vida.
Un modelo de ese altruismo es el colectivo de la Central Termoeléctrica (CTE) Antonio Guiteras, acostumbrado a crecerse en momentos difíciles, grande por su lealtad y entrega, comentó aquí Osmar Ramírez Ramírez, secretario general del Comité provincial de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC).
Una fuerza, dijo, liderada por cuadros y profesionales competentes, y también por el pujante movimiento de innovadores y racionalizadores, gracias a lo cual continúa funcionando 36 años después de su primera sincronización al SEN, el 19 de marzo de 1988.
Clave ha sido el aporte de la Guiteras durante estos días de tensión y operación cuidadosa para aumentar la cobertura eléctira y brindar mayor robustez al sistema eléctrico. Un proceder asumido con cautela y en coordnación con el Despacho Nacional de Carga para evitar la caída del subsistema.
Su salida imprevista originó la desconexión del sistema electroenergético nacional en toda Cuba, pero se las arreglaron para poner en servicio la planta en breve tiempo y de esa forma facilitar poco a poco las maniobras de conexión, sobre todo en la región occidental.
Cuando uno piensa en la responsabilidad con que estos operarios asumen cada desafío, solo cabría una explicación: compromiso.
En términos deportivos, pudiera decirse que la Guiteras está «jugando» su partido extra innings, pues ya sobrepasó su vida útil de explotacón, envejecimiento agravado por los efectos del maldito bloqueo y la imposibilidad de adquirir piezas de repuesto y otros componentes.
No es descabellado considerar que la planta pueda volver a salir por cualquier fallo en la ya achacosa máquina, pero de seguro, como siempre, sabrán reponerse con prontitud.
Y es que está el compromiso, la cualidad que los distingue a ellos y a todos los trabajadores eléctricos del país, ahora mismo empeñados en otra batalla colosal por dar nuevamente luz a los cubanos.







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