Cauto Cristo, Granma.–La fuerza de la solidaridad y el espíritu de recuperación se hicieron visibles una vez más ayer en Cauto Cristo, donde el miembro del Buró Político y primer ministro, Manuel Marrero Cruz, evaluó sobre el terreno las afectaciones provocadas por el huracán Melissa, y las acciones en marcha para levantar a las comunidades golpeadas por las inundaciones.
Acompañado por el ministro de Finanzas y Precios, Vladimir Regueiro Ale, y el viceministro primero del Comercio Interior, Yosvany Pupo Otero, así como por las principales autoridades del Consejo de Defensa Provincial de Granma, Marrero Cruz recorrió zonas devastadas como Paso Viejo y El Recreo, en las que el río Cauto dejó una huella inédita en la memoria de sus habitantes.
Cauto Cristo amaneció distinto, pero no vencido. En Paso Viejo, sus vecinos aún recuerdan la noche en la que el agua tomó las calles: el rugido del río, el viento cortante, las puertas cerradas a medias y el temor de perderlo todo. «Nunca pensamos que el nivel del agua subiría tanto», dijo Maidiel.
La comunidad, integrada por 286 familias, reportó 30 viviendas afectadas y pérdidas de bienes esenciales. Allí, la ayuda va llegando: 21 colchones distribuidos, alimentos y módulos entregados por la Cruz Roja a madres con niños.
Marrero Cruz insistió allí en el papel decisivo del grupo comunitario para definir prioridades: «Son ustedes, con su experiencia y sensibilidad, quienes dirán qué se atiende primero. No los vamos a dejar solos ni desamparados», afirmó.
Por su parte, Yudelkis Ortiz Barceló, presidenta del Consejo de Defensa Provincial, se sumó a esa reflexión y añadió: «el propósito es que ningún niño duerma sin colchón».
La magnitud del impacto en Cauto Cristo es considerable. Según reportó Leonardo Naranjo Hernández, vicepresidente del Consejo de Defensa Municipal, más de 205 viviendas sufrieron daños y 800 hectáreas agrícolas quedaron bajo el agua. Las pérdidas ganaderas superan las 3 500 cabezas, entre bovinos, caprinos, cerdos y aves. Los viales también se vieron comprometidos: más de 70 kilómetros dañados, con comunidades incomunicadas como la Juan Hernández y Los Haticos, en las que el río se unió a una micropresa y arrasó el camino.
La comunidad de El Recreo, a unos 30 kilómetros de Bayamo, fue una de las más lastimadas. Allí, 102 viviendas quedaron inundadas y cubiertas de lodo. En sus calles aún se notan las marcas del nivel del agua, y las paredes húmedas de la escuela hablan del embate reciente.
Marrero se interesó en el lugar por la distribución de recursos que llegan por donaciones, o desde las reservas estatales. Agua, mantas, colchones y módulos de ayuda.
Ante la pérdida de documentos oficiales como el carné de identidad y las libretas de abastecimiento, Marrero Cruz pidió facilitar los trámites y acercarlos a la población de las zonas más afectadas.
El reto alimentario ocupa otro frente: con sembradíos perdidos, resurge la iniciativa de cultivar productos de ciclo corto, impulsar la agricultura urbana y levantar nuevos canteros.
El Primer Ministro también insistió en la necesidad de caldosas colectivas y en la elaboración de comidas para atender a los damnificados.
A pesar del dolor visible, la jornada estuvo marcada por un mensaje de esperanza. Marrero Cruz reafirmó el compromiso del Gobierno con la recuperación, y llamó a la unidad: «Vamos a levantarnos con esfuerzo propio y apoyo popular. No se perdió una sola vida. Estamos vivos, y eso es lo importante para salir adelante».
Al final, hizo extensivo su reconocimiento a las autoridades del territorio por su estilo de trabajo sensible y su vínculo constante con las comunidades.
En Cauto Cristo el agua se llevó techos, cosechas y enseres; pero dejó en pie la voluntad de reconstruirlo todo con las propias manos. Entre lodo, madera y esperanza, vuelve a renacer el mismo espíritu que una y otra vez ha hecho posible sobreponerse.
HOLGUÍN TAMBIÉN SE LEVANTA DESPUÉS DE MELISSA
En franco diálogo con pobladores de la comunidad de Yaguabo, Manuel Marreo Cruz, primer ministro de la República, hizo hincapié en la unidad como factor de triunfo en el proceso de recuperación tras los embates del huracán Melissa.
En el encuentro, realizado en la Plaza del poblado, justo donde el nivel de la inundación sufrida rebasó el metro de altura el día después del paso del meteoro, los residentes recién retornados de centros de evacuación relataron que las mayores pérdidas se concentran en colchones y efectos electrodomésticos.
Una vez informado por las autoridades del municipio sobre la inminente llegada de colchones, Marrero Cruz dijo que la correcta distribución de estos corresponderá a los propios vecinos, quienes deben tener en cuenta los resultados del levantamiento en marcha, a cargo de trabajadores sociales.
En ese punto, aclaró que una parte será donada; y en los casos en que se disponga la venta, las autoridades del territorio deben evaluar la capacidad adquisitiva del beneficiado, y si esta no cubre el precio, el Estado asumirá el pago.
El Jefe de Gobierno estuvo de acuerdo con Juan Carlos Piña Frías, residente por varios años en la comunidad, quien habló de la pertinencia de encontrar una solución que conduzca a eliminar el peligro proveniente del canal cercano, a causa de las quebraduras de su talud por fuertes crecidas, situación presentada varias veces en momentos de fuertes precipitaciones.
La recomendación del Primer Ministro fue encargar a especialistas del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos un estudio minucioso que argumente una inversión para poner fin, de una vez, a los peligros provenientes de la obra hidráulica surgida años atrás para el riego de plantaciones cañeras.
Una vez realizado el estudio, dijo, sería bueno que los autores se presenten en la comunidad e intercambien con sus residentes sobre el tema.
Al momento de la visita, según le explicaron autoridades de la provincia y del municipio, se esperaba la llegada de una retroexcavadora que abriría una parte del canal, para permitir la salida del agua en dirección opuesta al caserío, lo que es conveniente ante la posibilidad de nuevas precipitaciones.
Frente a la amenaza de lluvias continuas también se acelera el drenaje de la laguna ubicada en una parte céntrica de la comunidad, porque el agua de ese reservorio afecta aún a unas 12 viviendas.
En el intercambio, las autoridades locales explicaron que, para los recién regresados a sus hogares, se elabora comida en las instalaciones de la Unidad Empresarial de Base Productora de Caña ubicada en las cercanías del poblado. Además, se les garantiza agua potable.
Posteriormente, en compañía del presidente del Consejo de Defensa Provincial, Joel Queipo Ruiz, y de otras autoridades, puso rumbo al municipio de Gibara. Se detuvo en el poblado de Floro Pérez, donde apreció los daños causados a la panadería que produce para los residentes en el Consejo Popular de igual nombre.
Mientras dure la reparación del establecimiento, el equipamiento de este será ubicado en una dulcería y en otras instalaciones cercanas, según decisión de las autoridades locales, lo que implica proporcionar a los lugareños pan y galletas elaboradas en las ciudades de Holguín y Gibara.
Una vez en esta última, verificó el avance de mejoras en parte de las tuberías del sistema de abasto de agua, tras lo cual arribó al Mirador de la Ciudad, prácticamente arrasado por los vientos de Melissa, el cual orientó recuperar lo antes posible, y ser mejor aprovechado por la Empresa de Gastronomía.
De voz de Yudelis Alberteris, delegado de la Circunscripción No. 19, del Consejo Popular Gibara 2, conoció que allí fueron dañadas por el huracán 146 viviendas, entre ellas cuatro reportadas como derrumbes totales.
No ha existido demora en la ayuda, señaló el delegado, tras lo cual confirmó que 14 afectados pasarían el jueves por la Oficina de Trámites, para obtener, de acuerdo con la ficha técnica de cada vivienda, los materiales necesarios para las reparaciones.
La jornada de trabajo concluyó con un intercambio con los miembros del Consejo de Defensa Municipal, a quienes llamó a contactar constantemente con los afectados por el evento meteorológico, para transmitirles aliento y mantener la organización del proceso de recuperación.





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