SANTIAGO DE CUBA.—Evangelio Venero Boza acaba de regresar del cementerio Santa Ifigenia. «Sé que está allí, en aquel monumento monolítico donde basta su nombre: Fidel, pero también está aquí junto a mí, en los inolvidables recuerdos que guardo de las múltiples ocasiones en que pude estar cerca y conversar con él».
La primera vez que vio al Comandante en Jefe fue en el acto de declaración de Cuba Libre de Analfabetismo, en una Plaza de la Revolución José Martí repleta. Con sus 14 años de edad había sido alfabetizador, y no podía regresar al terruño santiaguero de Alto Songo sin contar que lo había visto allá en La Habana.
«Además —expresa el actual gerente de la agencia Habanatur, en Santiago de Cuba—, yo me dije quién sabe cuándo volveré a verlo. Sucede que en 1964 participé en el Campeonato Nacional de Béisbol Juvenil con la escuadra Mineros y luego fui seleccionado receptor del equipo Cuba para el mundial a efectuarse en la capital.
«Nos habían dicho que Fidel iría a ese evento, pero no llegaba, de ahí que cuál no sería nuestra emoción al verlo irrumpir en el terreno al final del último juego contra Canadá. Vestía un traje del equipo Oriente y propuso un tope amistoso. Él mismo dividió los equipos en selección Todos Estrellas y selección B, y me designa su receptor en este último, por el cual iba a lanzar.
«Hubo un momento en que con hombres en base —añade—, Fidel me llama al box y me pregunta al oído qué tipo de lanzamiento yo le proponía para el próximo pelotero al bate. Yo sonreí y me dije ¿pero este hombre tan grandioso preguntándome a mí qué debe hacer?. Aquí tengo el periódico con el box score. Ganamos 10 a 1. Además de ganar el juego Fidel batió de 4-2, y yo de 3-2».
Graduado tras la campaña de alfabetización en la escuela de artes y oficios, como obrero calificado en soldadura, Venero Boza continuó su superación. Desempeñó diferentes responsabilidades en la UJC y el PCC, hasta llega a miembro del buró ejecutivo del Comité Provincial del Partido.
«Ahora en Santa Ifigenia —confiesa—, miraba su cercanía al Héroe Nacional José Martí y recordaba un acto en homenaje al Apóstol al cual Fidel asistió en 1997, donde al final nos saludó y al darme la mano me dice «ese era un hombre extraordinario, no hay otro como él», y yo le contesté «por eso nunca dejaremos de recordarlo».
«Aquí tengo un álbum con fotos de algunos de esos momentos en que estuve cerca del Comandante, y están firmados por él desde el diploma por el XX Aniversario de la Campaña de la Alfabetización, hasta el de reconocimiento por 15 años de labor como cuadro del Partido, porque a la Revolución que dirigió y a su enseñanzas le debo todo en la vida.
«Por eso —enfatiza—, era tan importante acudir a tributarle mi modesto homenaje ante esa piedra que lo inmortaliza, como ya lo han hecho cientos de personas de todas las edades con una flor en la mano, con lágrimas en los ojos, y con Fidel en el corazón».









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Alberto dijo:
1
6 de diciembre de 2016
08:55:02
RUTH MARÍA ARAVENA PARRA Respondió:
7 de diciembre de 2016
15:09:09
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