Con dos agentes de la Seguridad cubana que estuvieron infiltrados en la FNCA y "colaboraron" con la CIA y el FBI

Lo mejor de la misión: el regreso a Cuba

SUSANA LEE
FOTOS: LIBORIO NOVAL

"Con mucho orgullo revolucionario, como agente de la Seguridad del Estado cubana, permanecí residiendo en la ciudad de Miami y sus alrededores desde el 8 de julio de 1993 hasta el 29 de marzo de 1998. A partir de octubre del propio 1993 estuve infiltrado en varias organizaciones terroristas contrarrevolucionarias con la tarea de detectar e impedir acciones contra nuestro país... Declaro voluntariamente todo lo que conocí, observé y en lo que participé, como muestra de la impunidad con que actúan los enemigos de nuestro pueblo desde el propio territorio norteamericano...".

24-5-2.jpg (34588 bytes)En el campamento de entrenamiento donde realizó parte de "sus actividades contrarrevolucionarias", en Miami, al centro, junto al traidor Alvaro Prendes, primero a la izquierda, y otro mercenario cubano, Modesto Alvarez.

Hace unos días, en la jornada décima y final de la práctica de pruebas correspondiente a la Demanda de responsabilidad civil contra el gobierno de los Estados Unidos por daños y perjuicios económicos causados al pueblo de Cuba, comparecía así el último de los más de 100 testigos presentados por la parte demandante: IVAN JOSE LUIS JOANICOT.

Durante alrededor de hora y media, el testigo reveló, por primera vez públicamente, parte de su trabajo —y del de su esposa, MARIA ELENA REYES ORTIZ, también agente de la Seguridad cubana—, en el corazón de la mafia miamense —la Fundación Nacional Cubano-Americana, FNCA—, como gente de confianza de uno de sus principales directores, el tristemente célebre esbirro batistiano Roberto Martín Pérez, y en otras organizaciones contrarrevolucionarias como los Comandos de Liberación Unidos, Ex Club, etc.

A ellas, como expresó, accedieron "por la puerta ancha" enviados por el oficial de la CIA que las atendía y controlaba, René López, cuando "aceptaron" colaborar con él, e informaba periódicamente de sus planes y actividades al oficial del FBI, Juan Báez, quien, asimismo, los contactó mediante López/CIA, con la misión de "alertar" sobre aquellas acciones terroristas que podían involucrar al gobierno de los EE.UU.

"Báez nos expuso un plan ambicioso, pero su interés principal era que nosotros le informáramos qué hacían esas organizaciones contrarrevolucionarias, lo que planeaban, y, además, que le suministráramos ciertos datos de Cuba, en especial sobre generales y otros oficiales de las FAR y el MININT, a partir de nuestros vínculos anteriores con estas instituciones" (Iván y María Elena, respectivamente, habían sido, oficiales de estas).

A él y a su servicio, así se los hizo saber, no les importaba lo que esas organizaciones hicieran contra Cuba, pero lo que sí era importante era que se llevaran a cabo fuera de los Estados Unidos, para que no perjudicaran la imagen de su gobierno.

Mucho de lo factible de contar de la vida de estos dos agentes de la Seguridad fue narrada por Joanicot ante el Tribunal.

Con pelos y señales (nombres, fechas, medios) habló de actividades y planes subversivos y terroristas de las organizaciones de las que formaban parte o de otras a las que se vinculaban —Hermanos al Rescate, Agenda Cuba, Consejo Militar Cubano-Americano, etc.—, los que, de una u otra forma, en Cuba o en los Estados Unidos, fueron frustrados; del entrenamiento de mercenarios cubanos, en su inmensa mayoría delincuentes y drogadictos, que se enrolan en estas aventuras como medio de subsistencia; sobrevuelos en aguas territoriales o territorio cubano; robo de cuantiosas sumas recibidas de empresarios cubano-americanos y del gobierno de los EE.UU. para operaciones de desembarco en Cuba, con miras a la toma de ciudades y más tarde del poder en Cuba.

Asimismo, se refirió a las relaciones de personeros de la FNCA con bien armadas milicias fascistas y racistas que operan en los Estados Unidos, y con terroristas cubanos como Orlando Bosh y Luis Posada Carriles, y de otras nacionalidades radicados en naciones latinoamericanas; al financiamiento de grupúsculos contrarrevolucionarios en Cuba; a la influencia y dominio, con métodos mafiosos y "de otro tipo", sobre políticos locales, con determinado nivel de ascendencia en esferas de la administración estadounidense, y conocidos políticos norteamericanos...

Prueba de esto último, como dijo, lo constituye el criminal proceso alrededor del secuestro del niño Elián González, en que se han unido en estos vergonzosos hechos como cabecillas la congresista Ileana Ross, los principales directivos de la FNCA, Pepe Hernández y Jorge Mas Santos, y testaferros del gobierno yanki como José Basulto (Hermanos al Rescate) y Ramón Saúl Sánchez Rizo (Democracia), de una parte, y la confección en las oficinas de la Fundación, según Roberto Martín Pérez, de la ley Helms-Burton, cuya aplicación, apostaban con seguridad, se convertiría en el "puntillazo" a la Revolución Cubana.

Relató los afanes enfermizos de muchas de estas organizaciones terroristas por asesinar al Comandante en Jefe, explicando detalles de algunos de los planes de atentados organizados y financiados por la FNCA y el Ex Club, para ejecutarlos en Colombia, y si fallaba este, en el Vaticano, en ocasión de las visitas que realizaría Fidel a esos Estados en 1997.

Sobre ello, en respuesta a la pregunta que Joanicot hiciera al terrorista José Manuel Castiñeiras (retirado del ejército norteamericano, de la dirección del Ex Club y hombre de confianza de Posada Carriles), acerca de la posibilidad de que pudieran morir otras personas, incluso mandatarios y hasta el Papa en esas acciones, le dijo:

"Posada no quiere fallar y, además, esto tiene que hacerse `caiga quien caiga', así fuese el Papa... Nadie los manda a reunirse con Fidel...".

Todo eso y mucho más, fruto de su efectiva infiltración y del prestigio "ganado" como "activo contrarrevolucionario" en la FNCA y demás organizaciones, develó Joanicot en sus declaraciones, que causaron asombro y admiración no solo en los presentes en el juicio y en quienes las conocieron por la prensa, sino, incluso, entre sus familiares más cercanos, los cuales, si bien conocían desde su regreso a Cuba, que eran agentes de la Seguridad y no "gusanos" como creían cuando abandonaron el país, desconocían la índole de su misión.

Y ni qué decir de lo que puede haber provocado a 90 millas, pues allá, hasta ese día de su presentación en la Demanda, existía la sospecha, con mayor o menor grado de certidumbre, pero la certeza de tal manera de este papelazo a quienes se jactaban ante ellos de "no haber sido infiltrados nunca por el G-2", posiblemente no.

QUEDA MUCHO POR SABER...

24-5-1.jpg (40211 bytes)Y mucho más pudiera decirse de la actividad de Iván y María Elena, si no fuera porque otra buena parte de ella continuará archivada por el momento... De ahí las muchas "lagunas" y preguntas que se harán, como el fotógrafo y yo, todos los lectores... y que, sin duda, "preocuparán" a los que se relacionaron con ellos en su etapa de "furibundos desafectos a la Revolución", y que tanto de tristeza "en el silencio que tenía que ser" causó entre los suyos, padres, hijos, hermanos, compañeros de armas... porque estas misiones de tanta entrega en secreto, cuánto de sacrificio y amargura encierran.

María Elena perdió a su madre, dos años después de su salida, sin que a ella, que había sido fundadora de la Seguridad del Estado, pudiera hacérsele saber la verdadera razón de la "traición" de su hija.

Y qué decir de los hijos de ambos —uno solo de los cinco, en razón de su trabajo, pudo saber con antelación que no era lo que parecía—, que no entendían cómo se había producido este cambio y esto afectó significativamente sus relaciones.

¿Lo peor de esta tarea para Iván? "Uno piensa mucho en lo que piensan los revolucionarios de uno, en lo que los tuyos imaginen de ti, te duelen muchas cosas, a lo que se suma la incertidumbre de que los resultados de lo que estás haciendo garanticen que no pase nada en Cuba. Pero conforta que sientes que no estás solo, que hay alguien siempre velando por ti, cuidándote".

¿Y para María Elena? Además de lo señalado con relación a los suyos, "lo peor era que cada vez que iba a una reunión allá tenía que ver la bandera norteamericana en un lugar preferencial a la nuestra, y era muy duro oír el himno de allá y todo lo que se planeaba contra Cuba".

¿Y lo mejor? Para ella: la satisfacción de poder cumplir una tarea de la Revolución, de la Patria, de Fidel... Para él: cuando aterrizas en el aeropuerto José Martí, y ya sabes que estás aquí, entre los tuyos, que pronto se sabrá la verdad de la misión confiada por la Revolución y por Fidel...

"En reconocimiento a las muestras de valentía, disciplina y fidelidad hacia la Revolución, demostradas en el cumplimiento de importantes misiones para la neutralización y prevención de actividades enemigas". (De la resolución de otorgamiento de la Medalla Antonio Briones Montoto a Iván y María Elena)

Respuestas rápidas

¿Podían estar en varias organizaciones a la vez? Aquello es un relajo, son los mismos personajes que están en varias. Vigilia Mambisa, por ejemplo, que ahora está saliendo mucho públicamente con lo del juicio de Elián, son dos gatos. Las organizaciones allí son así, fantasmas, de 3 ó 4 gentes. Son de dos porque si hay un tercero es un infiltrado e insisten en que hay que cerrar filas para que no entre el G-2.

¿La FNCA? Sabíamos dónde íbamos a meternos. Su parte pública es "humanitaria", pero la otra, la del ala militar, de su nexo con organizaciones terroristas, de estafas a la ciudad, sobornos y chantajes, esa comenzó a salir a partir de 1996. Roberto Martín Pérez, uno de sus directores, es un asesino nato, prepotente, al que le tienen miedo todas las organizaciones allí, un hombre violento, que contrata delincuentes para presionar a cualquiera. Su mujer, Ninoska Pérez, la vocera de la Fundación, es despreciable, repulsiva, con un odio feroz no solo a Fidel, sino a todos los cubanos. Martín dice frecuentemente que cuando llegaron los españoles, Cuba era virgen, pero que "cuando se caiga la Revolución, hay que pasarle una buldócer a la Isla, de Pinar del Río a Oriente, con todas las personas dentro, acabar con todos, porque el que está en Cuba en algún momento estuvo con la Revolución, y entonces repoblarla con la gente de Miamiª. Mas Canosa se ufanaba de que no había quien le rebatiera el espacio político que había alcanzado. Murió con las maletas hechas para venir a Cuba, estaba convencido de que sería el Presidente de Cuba cuando "acabaran" con la Revolución y con Fidel.

¿El incidente de las avionetas? La madre de uno de los muchachos muertos dijo que Basulto tenía la culpa porque él iba delante y cuando se acercaron a Cuba viró rasante y dejó que las otras dos avionetas siguieran. Estaban advertidos de que las podían tumbar, pero necesitaban "algún muerto" para forzar la aprobación de la ley Helms-Burton. Fue una provocación. Basulto estuvo un tiempo después que no podía ir a a ninguna actividad porque lo botaban. Nosotros sobrevolamos una vez La Habana con Hermanos al Rescate. Nos dijeron que era para buscar algún balsero y para que viéramos a Cuba cerquita.

¿Se creen todo lo que dicen de Cuba? Sí, cualquier cuento que les hagan los que llegan para tener sus avales de "perseguidos políticos". Que en Cuba nada sirve, que está desbaratada, que la gente anda descalza, que todo el mundo está contra la Revolución, que se llena la Plaza porque ponen camiones en cada cuadra, cualquier cosa....

Algunos datos finales: Iván tiene 55 años, María Elena, 51. A poco de su regreso a Cuba comenzaron a trabajar en la agencia de protección SEPSA. Tienen cinco hijos y diez nietos, los tres más pequeños nacieron después de su retorno. Viven en Cojímar.

 

(Publicado 24/3/2000)