"Excelentísimo Señor Presidente:
"Con atención y sincero agradecimiento recibí su
mensaje del 25 de marzo de 1999. Agradezco sus fuertes palabras de
apoyo y estímulo a Yugoslavia, también la condena a la agresión de
la OTAN expresada por Cuba y sus representantes, especialmente en
los foros de Naciones Unidas. La República Federal de Yugoslavia (RFY)
está expuesta a una agresión de Estados Unidos y la OTAN, la mayor
en el mundo desde los tiempos de las agresiones de Hitler. Se ha
cometido crimen no solo contra la República Federal de Yugoslavia
como un Estado pacífico, soberano e independiente, sino también una
agresión contra todo lo que tiene valor en el mundo a las puertas
del siglo XXI: al sistema de Naciones Unidas, al Movimiento de
Países No Alineados, a las bases del orden de legalidad, a los
derechos humanos y a la civilización en general. Me siento orgulloso
de poder comunicarle que la agresión solo ha homogeneizado y
fortalecido la decisión de los pueblos de Yugoslavia de resistir y
defender la libertad, soberanía e integridad territorial. Nuestras
fuerzas armadas y el pueblo están decididos y dispuestos a cumplir
su tarea. Por ello para nosotros es bienvenida y además necesaria la
solidaridad y ayuda de los amigos en todo el mundo, de la forma más
amplia y fuerte posible.
"El comportamiento del Consejo de Seguridad de
Naciones Unidas respecto a la agresión de la OTAN a la RFY es una
derrota para las Naciones Unidas. Es un signo muy malo y una gran
advertencia para todo el mundo, en especial para países medianos y
pequeños, aunque no solo para ellos. Estoy seguro que usted conoce
que la RFY y la República Serbia continuadamente y de forma sincera
se empeñaron en buscar una solución política para Kosovo y Metohja y
en interés de todas las comunidades nacionales que viven allí y que
respetan nuestro orden constitucional. Le ruego, señor Presidente,
que la amistad de Cuba continúe con su acción en el seno del
Movimiento para convocar al Buró de Coordinación de los No Alineados
y que el grupo de amigos condene resueltamente la agresión de la
OTAN a la República Federal de Yugoslavia. Estoy convencido también
de que su prestigio personal sería de gran utilidad para estimular a
países de América Central y del Sur, así como a los países No
Alineados en general, a que levanten su voz en una fuerte condena a
esta agresión vandálica. Una vez más, en agradecimiento a la
solidaridad y apoyo a la RFY, expreso la esperanza de que
permaneceremos en contacto cercano. Reciba, señor Presidente, la
expresión del más profundo respeto.
"Firma Slobodan Milosevic."