Chávez es un educador infatigable. No vacila en
describir lo que significa el capitalismo. Va desmontando una por
una todas sus mentiras. Es implacable.
Describe el sentido de cada una de las medidas que
el socialismo lleva al pueblo.
Conoce cuánto sufre el ser humano cuando él, su
mujer, sus hijos, sus padres, sus vecinos, no tienen nada, y unos
pocos lo tienen todo.
Demuestra el egoísmo de los ricos que todo lo
subordinan a las leyes ciegas e inexorables del mercado, opuestas a
toda racionalidad en el empleo de las fuerzas productivas.
Constantemente lo demuestra con la obra que se lleva a cabo en
Venezuela.
Chávez inundó Venezuela con libros. Antes promovió
que todos los ciudadanos supieran leer y escribir. Abrió escuelas
para todos los niños; estudios medios y técnicos para todos los
adolescentes y jóvenes, posibilidad de educación superior para todos
ellos.
La flor y nata del pensamiento oligárquico y
contrarrevolucionario se reúne en Caracas para declarar por todos
los medios que en Venezuela no hay libertad de prensa. Chávez los
retó a participar en el "Aló Presidente", que cumple su décimo
aniversario, a discutir el tema con los intelectuales venezolanos;
él estaría sentado en el público dispuesto a escuchar el debate.
Cuando escribo esta Reflexión, no han respondido una palabra.
A las 6 y 40, comenzó de nuevo el "Aló". La palabra
encendida de Chávez se escucha otra vez el segundo día de la
conmemoración. Se inicia con la presencia de los Ministros de
Cultura del ALBA que participan en una reunión internacional de
Ministros de ese ramo.
En la actividad se están pronunciando brillantes
discursos que enriquecen el pensamiento político.
Chávez reiteró su reto. Invitó otra vez a las
lumbreras de la oligarquía internacional a discutir y no han
respondido, son ya más de las 7 de la noche.
Me concentraré en los brillantes y sentidos
discursos que se están pronunciando. Pido excusas.

Fidel Castro Ruz
Mayo 29 de 2009
7 y 23 p.m.