Sergio se nos fue. Escuché por televisión hace
un rato las noticias sobre la incineración de su cadáver. Era mucho
más joven que yo. Si tuviéramos una mayor cultura sobre la salud
quizás no se habría marchado tan pronto. De él aprendí cuando
visitaba las bellas montañas del centro de la Isla. Admiraba sus
principios. Estoy seguro de que no le habría gustado que sus cenizas
reposaran en el cementerio de la capital. Ojalá que sus familiares o
quienes tengan ese derecho, decidan colocarlas en algún bosque del
Escambray, donde un árbol crezca junto a su memoria. Aceptaré
cualquier decisión con sincera honestidad.
Fidel Castro Ruz
1º de marzo de 2008
8 y 39 p.m.