MESA REDONDA

(5 de febrero de 2005)

Las mentiras y amenazas de Bush

Miguel Ángel Untoria Pedroso

A pesar de que en su más reciente discurso, este miércoles, ante el Congreso norteamericano, el emperador George W. Bush se vanaglorió de que sus tropas habían llevado la "libertad" y la "democracia" al pueblo iraquí, las informaciones procedentes de esa región del mundo ponen de manifiesto que la violencia sigue presente en esa nación.

Sobre los resultados de la guerra, Bush mintió, miente y seguirá mintiendo.

También habló de la supuesta bonanza económica que debe llegar al país y aprovecho la ocasión para afirmar que será necesario recortar programas sociales para mantener el equilibrio fiscal de la nación

En Estados Unidos cada día son más profundas las diferencias sociales. La disminución de los programas para las minorías genera violencia en diferentes partes del país, como las verdaderas batallas campales que acaban de ocurrir, por diferentes motivos, en los últimos días en las escuelas en el sur de Los Angeles, estado de California.

Tal parece que Bush pretende llevar a las escuelas su doctrina de guerras preventivas.

Sobre las recientes palabras de Bush relacionadas con la guerra y las medidas internas que anunció brindaron informaciones y sus comentarios los panelistas Juana Carrasco, Arleen Rodríguez, Lázaro Barredo, Raúl Taladrid y el moderador Randy Alonso, durante la Mesa Redonda Informativa de ayer.

Las exposiciones pusieron de manifiesto como nuevamente Bush levantó la espada de la guerra cuando se dirigió al Congreso estadounidense y proclamó una nueva cruzada para promover en el mundo lo que el llama libertad.

Pasando de aplo para rumba, sin apenas hacer un gesto de pena, el presidente norteamericano anunció oficialmente el fin de los beneficios de la seguridad social para los norteamericanos.

Con una postura de vaquero agresivo y triunfador, Bush trató de trasmitir al Congreso y a los ciudadanos norteamericanos la euforia por el supuesto éxito de las elecciones en Iraq, reflejado solo en los medios de prensa controlados por el imperio. La realidad es que participaron en ellas menos del 50 % de los ciudadanos con derecho al voto, y miles lo hicieron presionados incluso por la amenaza de no recibir más alimentos para sus familias.

A pesar de que debe reconocer internamente la difícil situación militar en Iraq, Bush se atrevió a lanzar nuevas amenazas a Irán, Siria y otras naciones, y anunció la designación de un viejo halcón de la guerra sucia como Elliott Abrams como viceconsejero de seguridad Nacional para promover de la democracia global y los derechos humanos.

Los panelistas abundaron en la parte del mensaje del presidente Bush, dedicado a los ciudadanos norteamericanos. El Señor de la guerra explicó que en los próximos cuatro años de su mandato, se propone privatizar la seguridad social y quitarles los derechos y la seguridad a millones de jubilados estadounidenses.

Esta decisión afectará más de 150 programas sociales que serán eliminados en busca de un supuesto equilibrio financiero en un país con un enorme déficit fiscal.

También destacaron como, en contraste, no se ruborizó para solicitar poco antes, 80 000 millones de dólares para continuar su infame ocupación de Afganistán e Iraq.

A pesar de sus mentiras y sus amenazas, a sus conciudadanos y al resto del mundo, no son pocos los que ya no le temen al león de esta tupida selva que es hoy nuestro mundo.

   

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