MESA REDONDA

(30 de diciembre de 2004)

Washington continúa sus planes de agredir a Cuba

María Julia Mayoral

Recientes declaraciones de funcionarios de la Casa Blanca y de connotados terroristas al servicio del gobierno de Estados Unidos, reafirman la total necesidad de que Cuba se prepare para la defensa como lo acaba de hacer en el Ejercicio Estratégico Bastión 2004.

El asunto es denunciado nuevamente en la Mesa Redonda Informativa, que evaluó los resultados del Bastión, con la presencia del general de división Leonardo Andollo, segundo jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), del general de división Carlos Fernández Gondín, viceministro primero del Ministerio del Interior; Pedro Sáez, integrante del Buró Político y primer secretario del Partido en Ciudad de La Habana, y Rolando Alfonso Borge, jefe del Departamento Ideológico del Comité Central.

Reinaldo Taladrid, periodista de los Servicios Informativos de la Televisión, recordó que Richard Boucher, vocero del Departamento de Estado de EE.UU., declaró en reciente entrevista de prensa que su Gobierno seguirá buscando la "transición pacífica hacia la democracia en Cuba" y el cambio de régimen en la Isla. Taladrid cuestionó cómo la administración de Bush podría hacer realidad sus planes si no es mediante el uso de la fuerza, que va desde la guerra económica para tratar de matar por hambre a un pueblo entero hasta la posible agresión militar, pues es conocida la adhesión de nuestro pueblo a su Revolución.

El señor Boucher también dijo que el Ejercicio Estratégico es una de las tantas cosas que realiza el gobierno de Cuba para distraer la atención del pueblo sobre los problemas cotidianos que enfrenta. Los hechos lo desmienten, porque, ¿qué problema ha sido más importante y cotidiano para los cubanos en más de 45 años de Revolución, que las sistemáticas agresiones de todo tipo por parte de EE.UU.?, inquirió Taladrid, quien distinguió a Bastión 2004 como un momento clave en la preparación de todo nuestro pueblo para enfrentar con éxito la posible agresión imperialista.

Al vocero del Departamento de Estado también le preguntaron en la mencionada entrevista, si podría afirmar que Estados Unidos no tienen planes de agredir a Cuba, y por tanto el Ejercicio Bastión resultó una pérdida de tiempo. En su respuesta volvió a la retórica del apoyo al cambio pacífico, pero si de verdad no pretendieran agredir militarmente a Cuba, ¿qué justifica entonces que esos planes estén hoy confeccionados?, cuestionó Taladrid, al recordar que en declaraciones oficiales dirigentes de la Casa Blanca han planteado que la agresión a nuestro país no sería "por el momento".

Entre las declaraciones reseñadas por Taladrid, también estuvieron las de Mel Martínez, senador republicano por la Florida, quien al asumir el cargo anunció que una de sus misiones en el Senado sería eliminar los acuerdos migratorios entre EE.UU. y Cuba. Sin embargo, ese representante de la mafia anticubana afirma ahora cínicamente que lo más importante sería que los dos países vivieran como tranquilos vecinos y que el fin de régimen cubano ya viene.

Taladrid recordó que entre los pretextos concebidos por Washington para agredir a nuestro país está el que se desate una emigración ilegal masiva, pues la consideran amenaza a su Seguridad Nacional. Pero los cubanos no van a permitir que ese hecho se produzca, como tampoco cometerían el error de dejar de prepararse para la defensa; y es eso lo que no nos perdonan los enemigos.

Tergiversaciones de la realidad cubana también han sido expuestas en días recientes por Jaime Suchlicki, director del Centro de Estudios Cubano y Cubano-americanos de la Universidad Coral Gables, de Miami, Florida. Suchlicki afirmó que el Ejercicio era para fortalecer el papel de los militares. Ignora él que en Bastión 2004 participaron millones de ciudadanos, recalcó el comentarista de la televisión nacional.

Aunque especialistas como José Quiñón, consultor de la Secretaría de Seguridad Interna en Estados Unidos, han expresado que Cuba no representa un peligro militar para ese país, el señor Suchlicki en un programa de televisión —dirigido por el sobrino de quien fuera sanguinario jefe de la policía en Santiago de Cuba durante la dictadura de Fulgencio Batista—, consideró que los EE.UU. no planean intervenir militarmente en Cuba, porque ese gobierno tiene como objetivos en estos momentos a Iraq, Afganistán y Corea del Norte. Y consideró a Bastión 2004 como parte de una campaña antinorteamericana en nuestro país.

Al respecto, Taladrid recordó el respeto de nuestro pueblo hacia el estadounidense, la venta de libros y la proyección de filmes de ese país en la Isla, el interés nuestro por fomentar el intercambio cultural y la amistad, hechos que son frenados y prohibidos por la Casa Blanca.

Suchlicki reconoció públicamente que sí persiguen la desaparición física del Comandante en Jefe y la debilidad de las fuerzas militares convencionales cubanas. Afirmó, además, que la supuesta agresión militar tendría una implicación política muy grande y debería estar justificada al igual que ocurrió en la agresión a Iraq. Con declaraciones como esas, señaló Taladrid, ¿qué podemos esperar?; sabemos que no hace falta que suceda nada, pues EE.UU. ha demostrado su capacidad de fabricar pretextos para agredir.

En sus palabras Jaime Suchlicki mencionó que entre los hechos que justificarían la agresión militar a Cuba estarían la producción de armas biológicas, el ataque cubano a la base naval de Guantánamo y el éxodo masivo hacia EE.UU. Cuando se lee todo eso, dicho por un vocero semioficial del gobierno estadounidense, comprobamos que tenemos la razón histórica: nunca lo que se haga por preparar al país y evitar la guerra será poco; por eso Bastión fue la mejor respuesta a nuestros enemigos, concluyó Taladrid.

   

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