MESA REDONDA

(27 de noviembre de 2004)

Miedo al falso terrorismo para la verdadera guerra

La política del miedo ha permitido justificar los grandes gastos gubernamentales en armamento, ayudar a la ultraderecha a ganar los pasados comicios presidenciales y mantener un liderazgo ahora con un Gabinete con elementos personalmente leales a Bush, quien aprovecha el incremento en el gasto militar para beneficiar a siete de las10 más grandes industrias bélicas del mundo, las cuales están establecidas en Estados Unidos

Arnaldo Musa

La política del miedo ha permitido justificar los grandes gastos gubernamentales en armamento, ayudar a la ultraderecha a ganar los pasados comicios presidenciales y mantener un liderazgo ahora con un Gabinete con elementos personalmente leales a Bush, quien aprovecha el incremento en el gasto militar para beneficiar a siete de las10 más grandes industrias bélicas del mundo, las cuales están establecidas en Estados Unidos.

Su Gobierno apoya con financiamiento barato la adquisición de armamento estadounidense por otros países. El incremento en los desembolsos bélicos tiende a reanimar la alicaída economía estadounidense, provocando un "bombeo" de casi un 5% más de dinero, y provee un estímulo que la mera baja de intereses en los préstamos o la disminución de impuestos no habría podido propiciar.

Al Gobierno de Bush no le importa que esa inversión no construya la infraestructura pública necesaria para un desarrollo sostenido.

En este contexto, se desarrolló a Mesa Redonda Informativa de ayer, Estados Unidos, la guerra y la política del miedo, con la participación de Reynaldo Taladrid, Juana Carrasco y Lázaro Barredo, bajo la moderación esta vez de Arleen Rodriguez.

Taladrid duda que prosperen algunas tímidas reclamaciones demócratas sobre el resultado de las elecciones presidenciales del pasado 2 de noviembre, e indicó que el elector estadounidense votó en general por el candidato que creyó más duro frente al terrorismo creado principalmente por la propaganda imperialista.

Una propaganda con mucho dinero, deshonesta, de una virtual abierta compra de favores, con recaudadores de fondos agresivos convertidos en héroes por la actual Administración, indicó Juana Carrasco.

Se insistió en que es una propaganda que trata de convertir en heroica la destrucción sistemática de ciudades y asesinatos de presuntos rebeldes para limpiar con sangre el obstaculizado camino hacia las elecciones de enero venidero, con las que pretenden legitimar el espurio régimen iraquí.

Junto con el genocidio en Iraq, la intervención en Afganistán, de las torturas a los prisioneros allí y en el territorio que ocupa ilegalmente en Guantánamo, se desarrolla una propaganda mediática para ocultar la cara mala —la única— de la agresión imperialista en la zona, que comprende, entre otras cuestiones, el ocultamiento de las cifras reales de bajas del ocupante y justifica los métodos más deleznables para eliminar la resistencia.

Pero la imposición de la "democracia" al estilo yanki ya asusta hasta a sus propios aliados.

   

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