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(8 de enero de 2005)
Cada vez peor
Arnaldo
Musa
Mientras los grandes
medios capitalistas de prensa dan el mayor espacio a los efectos
catastróficos del terremoto y los tsunamis del 26 de diciembre en
el Océano Índico, la situación empeora en Iraq para las fuerzas
invasoras de Estados Unidos y sus menguados aliados. que solo pueden
presentar como victoria el genocidio contra la población, en el que
se calcula que las víctimas civiles ascienden ya a 250 000
Washington insiste en
que la farsa electoral del 31 de este mes ("elecciones de la
esperanza", dice Bush) para una asamblea constituyente
ayudarán a contrarrestar la insurgencia, pero figuras claves del
propio Gobierno interino impuesto por EE.UU. y analistas externos
dudan incluso de que los comicios puedan realizarse, debido al
deterioro de la seguridad.
El mando yanki elude,
según analistas, dar a conocer la verdad sobre sus bajas, producto
de una insurgencia que aumenta y mantiene en jaque a los 150 000
soldados ocupantes. Las unidades locales, armadas y entrenadas por
Estados Unidos, viven en constante zozobra, blanco diario de los
atentados y ataques de los rebeldes.
La resistencia opera
principalmente en áreas sunitas y tiene el apoyo de millones
de personas, pero tanto Estados Unidos como el Gobierno interno
iraquí quieren hacer ver que el empantanamiento de la ocupación
norteamericana es un asunto menor, e intentan focalizarla en una
fracción de la población.
Tal propósito persigue,
además, alentar las divisiones étnicas en esa nación, pues la
conformación de una resistencia con un mando nacional único haría
la situación insostenible para el Pentágono. En ello se inscribe
la intención del ocupante de crear una asamblea nacional en el
Kurdistán.
En ese contexto, se
conoció que los médicos norteamericanos en la base que el
Pentágono ocupa ilegalmente en Guantánamo utilizaron sus
conocimientos para alistar técnicas coercitivas de interrogatorios,
incluidas prácticas de torturas y abusos contra los prisioneros.
En Guantánamo como en
Abu Ghraib los médicos militares dijeron la última palabra sobre
el plan de torturas a utilizar con cada detenido. De hecho
monitoreaban los interrogatorios detrás de los cristales, asegura
un reciente artículo del diario mexicano La Jornada.
El escándalo de los
maltratos y torturas en los interrogatorios volvió a salir a la
palestra la víspera, durante las audiencias legislativas de
confirmación de Alberto González, nominado por el presidente
George W. Bush como secretario de Justicia.
González fue criticado
por legisladores demócratas por un memorando en el que el asesor
legal de la Casa Blanca avala el uso de medidas de fuerza contra los
prisioneros de la guerra antiterrorista, en violación a la
Convención de Ginebra. Pero a pesar de eso, es muy probable que sea
aprobado como Secretario de Justicia.
De esta forma se
desarrolló la Mesa Redonda Informativa de este viernes, Estados
Unidos, la guerra en Iraq y la saga de las torturas, que contó con
la intervención de Rogelio Polanco, —director del diario Juventud
Rebelde— Reynaldo Taladrid, Juana Carrasco, Eduardo Dimas y
Lázaro Barredo, bajo la conducción de Randy Alonso, quien, tras
comentarse los más recientes sucesos de la política interna
norteamericana, expresó:
"Pronto Bush se
reafirmará en su trono con su carga de arrogancia, sus políticas
agresivas hacia el mundo y su eficaz contribución al deterioro
moral de los Estados Unidos. Veremos que ocurrirá en estos días de
oscura historia".
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