MESA REDONDA

(12 de octubre de 2004)

La promesa de un futuro peor

Elson Concepción Pérez

Bajo el paraguas de la guerra en Iraq, como si los miles de muertos y heridos no contaran, el actual presidente de Estados Unidos, George W. Bush y su contrincante demócrata, John Kerry, continúan su campaña para la reelección o elección presidencial de noviembre próximo.

APLa controversial política de guerra domina el debate de los candidatos.

En este show mediático se han derrochado ya más de 470 millones de dólares, a la vez que han crecido los índices de pobreza y desempleo, y decrecido el servicio de salud y otros indicadores sociales de la población norteamericana.

La mentira ha estado a la orden del día y de la noche, por cuanto el actual inquilino y su vice, Dick Cheney, mantienen las ya tradicionales diatribas engañosas respecto al porqué atacó a Iraq y sobre otros temas domésticos.

En las dos primeras presentaciones poco o nada nuevo se ha dicho, aunque en ambos debates, según encuestas parciales, Kerry ha logrado remontar una ventaja de varios puntos que anteriormente tenía el candidato republicano.

La Mesa Redonda Informativa de anoche, conducida por Randy Alonso y con la participación de Arleen Rodríguez, Reinaldo Taladrid, Lázaro Barredo y Renato Recio, pasó revista al clima preelectoral norteamericano y al contexto internacional actual.

Es una campaña de imágenes más que de argumentos, dijo Randy Alonso.

Reinaldo Taladrid explicó que en cinco encuestas recientes, tres dan ganador a Bush y dos a Kerry. En votos electorales, que son los decisivos, hoy Bush tiene 240 y Kerry 194. Hay 9 estados indecisos.

Se puso de manifiesto que, en lo que se ha llamado la promesa de un futuro peor, un tenebroso grupo especial elaboró desde el Pentágono las teorías o las mentiras que sirvieron de base a la guerra contra Iraq. Al respecto, el periodista Lázaro Barredo argumentó que se trata de una visión neofascista de un equipo que acompaña a Bush en su política guerrerista.

Es, dijo, una célula secreta dentro del Pentágono, que se constituyó unos días después del 11 de septiembre del 2001, para orquestar un plan de guerra contra Iraq, al margen de la CIA y hasta del FBI y de otros órganos del Gobierno. El objetivo era claro: "venderle" al público norteamericano la necesidad de la invasión y la guerra contra Iraq.

Hoy ese grupo ocupa posiciones clave dentro de la Administración de Bush y fundamentalmente los que conducen la política en el Pentágono y en parte del Departamento de Estado.

En cuanto a los comicios de fin de semana en Afganistán, organizados, financiados y presionados por Estados Unidos, se han caracterizado por denuncias de fraude.

   

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