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(5 de octubre de 2004)
Elecciones en EE.UU.:
espectáculo de suciedades
Joaquín
Rivery Tur
Las recta final de las
elecciones presidenciales norteamericanas son un espectáculo
mundial, seguido por todo el planeta, difundido por todas las
agencias de prensa y cadenas de televisión, y como show al
fin y al cabo, los millones que siguen los vaivenes están movidos a
veces más por la morbosidad de enterarse de chismes sobre los
candidatos que sobre el programa real de cada uno.
La semana pasada hubo un
primer debate electoral entre los dos candidatos —John Kerry y
George W. Bush—, que Reinaldo Taladrid, presentado por Randy
Alonso, el moderador de la Mesa Redonda informativa, se niega a
considerar realmente como debate, porque se trató de una
presentación teatral en la que todo estaba coordinado, desde la
temperatura del estudio, la cantidad de personas que no pueden ni
estornudar, el diseño de las luces, etc.
En contenido no hubo
diferencias fundamentales, porque Bush declaró la guerra y Kerry no
está contra ella. Casi se habló solamente de Iraq y Afganistán.
Las encuestas dieron una intención de voto muy reñida.
Algo distintivo fue la
teleaudiencia de más de 60 millones de personas, 20 millones más
que cuatro años antes, índice de la preocupación general por la
situación en Estados Unidos y en el mundo.
Queda hoy martes el
debate entre los candidatos a la vicepresidencia, que no es tan
espectacular, y dos encuentros presidenciales más, se supone que
sobre temas internos.
Las imágenes, en medio
de los comentarios de los panelistas, llenaron las pantallas de
niños y adultos, civiles todos, heridos y muertos por los
bombardeos y ataques de las tropas ocupantes norteamericanas.
Rogelio Polanco dedicó
su turno en la Mesa a destacar la gran fortaleza que tiene la
resistencia iraquí en medio de la campaña electoral
estadounidense. En el último año, sin duda, ha aumentado la
cantidad de los miembros de la resistencia que atacan a las tropas y
también a los oleoductos, para dificultar el robo de petróleo por
los invasores.
Los "aliados"
de EE.UU. se reducen, pues aumentan los países que están retirando
sus tropas simbólicas de Iraq y hasta los polacos, que afirmaban su
permanencia, ya están pensando en irse de la nación árabe que tan
peligrosa se ha vuelto para ocupantes extranjeros.
En medio de las colas de
familiares que buscan a sus muertos en Samarra, de cadáveres que no
se pueden rescatar por impedirlo los francotiradores yankis que
disparan a cualquier bulto, se están preparando otras elecciones,
las de Iraq, para el mes de enero, de las que no se sabe qué puede
salir en un territorio en el que se desarrolla una guerra intensa
contra el invasor.
En medio de una
contienda electoral tan reñida, Florida se convierte de nuevo en un
estado que define —comentó Randy— y donde las dificultades con
las máquinas y métodos de votación son tremendamente dudosos y
están en manos de funcionarios republicanos, lo que indica
parcialidad y posibilidad de un nuevo fraude.
Lázaro Barredo destacó
que muchos cubanos que respondían a los republicanos se convierten
hoy en indecisos por los problemas normales de EE.UU, y ahora a eso
añaden las restricciones dictadas por Bush a los derechos de los
emigrados residentes en Estados Unidos y sus parientes. La
circunstancia lleva a una deserción que puede ser decisiva si se
tiene en cuenta que hace cuatro años la diferencia entre los dos
candidatos en Florida fue solamente de algo más de 500 votos.
En este entorno, Juana
Carrasco comentó con mucha ironía que Tom Delay, líder de la
mayoría republicana en la Cámara de Representantes, y otros tres
asociados, están metidos de lleno en problemas de corrupción junto
con ocho corporaciones (entre ellas Enron y Bacardí), por haber
utilizado dinero de las últimas para promover a los candidatos de
su partido.
la colega hizo también
hincapié en que la elección en Estados Unidos es indirecta, pues
el elector vota por los llamados compromisarios, que son los que en
realidad eligen al Presidente.
Esto hace que a veces el
elegido no es el que más votos de los electores obtiene. En el 2000
Bush consiguió cinco compromisarios más que Al Gore, a pesar de
que este logró más de medio millón de votos por encima de Bush.
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