MESA REDONDA

(1 de septiembre de 2004)

La trinidad de la sangre

Miami, la mafia y el terrorismo

Joaquín Rivery Tur

Los tres nombres (Miami, mafia, terrorismo) tienen una unidad de significado notable en la historia de este continente por su compenetración mutua. El título de la Mesa Redonda Informativa de ayer, conducida por Rogelio Polanco, fue, por tanto, exacto e insustituible.

El primer punto era evidente. La colega Juana Carrasco se refirió a la liberación por la Presidenta de Panamá de los cuatro terroristas encabezados por Luis Posada Carriles, dueño de un pasaporte legal norteamericano a nombre de otra persona, que —ahora dicen— su dueño perdió en Costa Rica.

Se habla de que Posada Carriles ya viajó fuera de Honduras, a donde había llegado después de salir de Panamá, y las informaciones lo sitúan ahora en una isla del Caribe.

Los otros tres —Pedro Remón, Guillermo Novo y Gaspar Jiménez—, ciudadanos estadounidenses, llegaron a territorio norteamericano sin ningún tipo de inconvenientes, en completa libertad.

Pedro Remón, igual que Posada, tiene una historia de asesinatos y acciones. El periodista Reinaldo Taladrid hizo énfasis también en el hecho de que la preparación de ese indulto y el movimiento de los terroristas llevan una preparación larga para la confección de los pasaportes, la contratación del avión, la fuga, la desaparición, toda una serie de acciones que no se pueden ejecutar si no ha sido todo preparado con bastante antelación.

Lázaro Barredo citó que hay casi 300 torturadores viviendo en la Florida y eso es una gran vergüenza para Estados Unidos, pues allí está el asesino del general Prats, el fundador de los escuadrones de la muerte de Honduras, y una larga lista de criminales.

Miami es la capital del terrorismo y también del narcotráfico, que ha significado la fortuna para muchos de los delincuentes cubanos permitidos.

Pero también hay en la Florida cubanos con vergüenza que protestan en Miami semana tras semana y se oponen a las medidas dictadas por Bush contra las personas de origen cubano que tienen residencia permanente en Estados Unidos y que ahora no pueden ni siquiera visitar a familiares moribundos si no se han cumplido tres años de su viaje anterior a Cuba, como se vio en los fragmentos de estas protestas mostrados en la Mesa Redonda.

Bárbara Betancourt señaló que, asimismo, ha habido caravanas de más de doscientos autos contra estas medidas y que las protestas están encontrando reflejo en la prensa como nunca antes había sucedido.

Ahora el Gobierno de Washington está dando a entender —posiblemente por razones electorales— que esas medidas se están revisando, pues la comunidad cubana está dividida en torno al tema. El Canal 23, citó Bárbara, dio a conocer una encuesta, según la cual casi el 70% de los consultados estaba en contra de tales restricciones impuestas a la emigración cubana.

Como una de las consecuencias de las medidas de Bush estuvo el suicidio de José Martín, dueño de agencias de viajes, quien se quitó la vida por no poder visitar a su familia en Cuba tan frecuentemente como lo hacía antes. A Martín se le denomina ya la primera víctima de las restricciones de Bush.

El Emperador (W. Bush) ha estado varias veces en las últimas semanas en Miami en asuntos de su campaña electoral. Allí dijo que seguiría su política anticubana y prometió 2 000 millones de ayuda federal para enfrentar los daños causados por el huracán Charley, cifra casi ridícula frente a los más de 15 000 millones de pérdidas, pero promesa electoral al fin y al cabo, destacó Juana Carrasco.

Actualmente hay mucha atención concentrada en Miami, enfatizó Taladrid, porque se está probando el nuevo sistema de votación después del gran fraude de hace cuatro años. También se producían ayer las elecciones internas para decidir quiénes serán los candidatos del Partido Republicano, pero los resultados no se habían conocido aún al efectuarse la Mesa Redonda. Gane quien gane, da igual.

   

SubirSubir