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(20 de agosto de 2004)
El único fraude es
la propia oposición
Arsenio
Rodríguez
La oposición
venezolana, representante de lo más reaccionario de esa nación,
insiste en negar el voto mayoritario del pueblo a favor de su
presidente Hugo Chávez, pero a pesar de sus pataleos no pueden
acabar con un proceso que una vez más ha sido ratificado.
El rotundo apoyo dado a
Chávez y al proceso bolivariano durante la jornada histórica del
15 de agosto, fue recordado ayer por un documental de la periodista
Ivón Doulofeu, con el cual se dio inicio la Mesa Redonda
Informativa sobre la situación existente en el hermano país.
"Este día es
maravilloso, es el de la gran fiesta del pueblo", comentó
Chávez a la pregunta de la enviada de la Televisión Cubana,
mientras su pueblo lo aclamaba y reiteraba la consigna que tanto
duele a sus enemigos; Chávez no se va.
Los resultados son
inobjetables y lo confirma el Consejo Nacional Electoral, al
informar que la opción del No tiene hoy más de un millón de votos
que el Si. La distancia entre ambos es del 18.12% y con posibilidad
de llegar al 20% cuando se llegue al final del conteo.
Las cifras evidencian la
decisión de la mayoría del pueblo de mantener a su Gobierno en el
poder. Incluso ahora, con el conteo manual que se está haciendo, la
ventaja del No aumentará sobre el Si, de acuerdo con los
especialistas.
En la Mesa Redonda
Informativa sobre la situación en Venezuela, participaron los
periodistas Nidia Díaz, Renato Recio y Aixa Hevia, bajo la habitual
conducción del colega Randy Alonso.
Nunca ningún Presidente
venezolano tuvo tanto apoyo como el que ha tenido Chávez desde el
principio de su Gobierno. Seis de cada 10 electores votaron por el
No.
A pesar de ello, la
oposición persiste en negar los resultados, sin pruebas, aunque
temen y rechazan la auditoría que primero solicitaron, porque saben
que la verdad se impondrá, y lo demuestran los primeros datos. Pero
no se debe olvidar el peligro que representan, sobre todo por el
asesoramiento que tienen del imperio y el apoyo mediático con que
cuentan.
No aceptan nada, ni
siquiera la opinión de los observadores internacionales. Solo
buscan crear conflictos y no se cansan de llamar a la violencia,
pues su verdadero plan es crear el caos y provocar el enfrentamiento
para buscar como fin la intervención extranjera de quienes les
asesora.
Se llega al extremo de
intentar atacar físicamente, incluso, al ex mandatario
norteamericano James Carter. La oposición está en un estado de
desesperación preocupante, lo que se agravará con la posible
salida de algunos de ellos de cargos gubernamentales.
La vida ha demostrado
que el único fraude existente en Venezuela es la propia oposición
que, como señalara Chávez, no es democrática y nunca reconocerá
su derrota. Mientras tanto, la mayoría del pueblo seguirá
festejando la octava victoria consecutiva de su Gobierno.
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