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(8 de enero de 2003)
El terrorismo mediático en Venezuela
Orlando
Oramas León
La
cacareada libertad de prensa capitalista se ha puesto a prueba en
Venezuela. Allí, los medios de comunicación privados se han
convertido en el arma principal del golpismo reaccionario y
fascista, con la mentira goebbeliana como el instrumento con el que
pretenden envenenar a la opinión pública local e internacional.
Los medios de
comunicación venezolanos son empresas capitalistas cuyos dueños
han reaccionado contra el proceso bolivariano como una clase que
defiende sus privilegios al precio que sea necesario.
Así lo afirmó Reynaldo
Taladrid, del Sistema Informativo de la Televisión Cubana, durante
la Mesa Redonda Informativa de anoche, donde se abordó el papel
concertado por esos medios para intentar destruir el proceso
bolivariano dirigido por el presidente Hugo Chávez.
Taladrid comentó que en
el caso de la televisión hay cuatro cadenas privadas unidas en tal
empeño. Globovisión, cuyo dueño Alberto Federico Ravel es un
dirigente de Acción Democrática, uno de los partidos que se
alternó el poder y resulta responsable por la pobreza extendida en
un país tan rico como Venezuela.
Ravel fue ministro de
Información de Jaime Lusinchi y luego se fue a la empresa privada
como dueño de la cadena televisiva. En el golpe de abril estuvo
entre los organizadores y puso a la televisora como arma de la
derecha.
Venevisión, a su vez,
ha sido el epicentro golpista. Pertenece al Grupo Diego Cisneros,
cuyo actual presidente es Gustavo Cisneros. Son dueños de
embotelladoras, fábricas de juguetes y tienen un importante capital
en todo el sistema de satélites Galaxy y de Direct TV. También en
canales por cable, entre ellos Play Boy, Univisión, American On
Line Latin American y codueña de CNN en español.
Es decir, el Grupo
Cisneros controla medios en Venezuela y en Estados Unidos, e
históricamente ha sido aliado estrecho de la contrarrevolución
cubana en Venezuela y en Miami.
Venevisión fue el
bunker o cuartel general del golpe de Estado de abril. A uno de los
asalariados de Gustavo Cisneros se le ocupó un verdadero arsenal en
su casa y se afirma en el país sudamericano que el avión de
matrícula norteamericana donde iban a sacar a Chávez al
extranjero, era responsabilidad del Grupo Cisneros, fundamental ente
financiero de la contrarrevolución.
Por su parte, Miguel
Henrique Otero encabeza el diario El Nacional, el principal de
Venezuela. El alcalde metropolitano de Caracas, Alfredo Peña, quien
dirige a la Policía Metropolitana, acusada de los crímenes contra
jóvenes chavistas, fue director de El Nacional. Mientras Alfredo
Peña era director de ese periódico recibía un salario de Gustavo
Cisneros, quien pagaba así la pluma vendida de Peña.
El conductor de la Mesa,
Randy Alonso, comentó las mentiras reiteradas con que los golpistas
intentan enfrentar las medidas del Gobierno para encarar el paro y
los sabotajes a la industria petrolera, la principal fuente de
riquezas de esa nación.
Lázaro Barredo recordó
que Cisneros y el ex presidente norteamericano, George Bush, son
socios de negocios y fue muy sintomático que ambos se reunieran por
los días del golpe de abril.
También refirió que en
febrero del 89, durante la Administración de Carlos Andrés Pérez,
cuando ocurrieron manifestaciones por el alza del precio de la
gasolina, el llamado Caracazo, más de 1 000 personas fueron
asesinadas por la represión ordenada por ese Gobierno.
Entonces no hubo
protestas de los medios de comunicación, como tampoco ocurrieron
cuando Carlos Andrés ordenó el allanamiento de varios de ellos.
Ahora, por el contrario, esos propios medios han estado incluso
durante 24 horas seguidas emitiendo llamados antigubernamentales sin
siquiera poner los comerciales que financian sus operaciones y les
brindan grandes ganancias. Así ha ocurrido contra el proceso
chavista.
Estos mismos periódicos
y televisoras reclaman hoy ©una solución que beneficie a todos los
venezolanosª. Nunca antes se preocuparon por el 89% de la
población que vive bajo índices de pobreza, mientras los
anteriores gobiernos derrocharon y robaron miles de millones de
dólares.
Aixa Hevia,
vicepresidenta de la UPEC, informó que en Venezuela se recogen
firmas donde se critica el terrorismo mediático, y a esas críticas
se unen reconocidos periodistas e intelectuales de todo el mundo. Al
propio tiempo, los medios alternativos que apoyan al chavismo son
objeto de sabotajes y represalias en el intento de acallar la voz
del pueblo.
Un laboratorio de
mentiras, así lo calificó Rogelio Polanco. No es extraño que
Ibsen Martínez, columnista de El Nacional, renunciara a su puesto
en ese periódico para no ser parte de la mentira y la vergonzosa
falta de ética de los medios de comunicación privados, aquellos
que silenciaron la intervención de Chávez aquella noche de abril,
los que dijeron que el Presidente había renunciado, quienes
manipularon imágenes y los que sacaron del aire a la televisora
estatal.
Ahora algunas de esas
cadenas televisivas han suspendido prácticamente toda su
programación de entretenimiento para dedicarse a tiempo completo a
la nueva publicidad, la de los mensajes políticos contra el
Gobierno, los llamados a no pagar impuestos, a pedir la
privatización de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA).
A esta campaña golpista
se han sumado medios no venezolanos. Es el caso de la cobertura de
CNN en español, un órgano opositor al Gobierno de Chávez. Es una
conspiración descarada de CNN, en la que Gustavo Cisneros tiene
acciones.
Se trata, en definitiva,
de la confabulación de la mentira, del más rotundo mentís a la
cacareada libertad de prensa capitalista cuya expresión, en
Venezuela, es la del terrorismo mediático. |