MESA REDONDA

(8 de enero de 2003)

El terrorismo mediático en Venezuela

Orlando Oramas León

Foto: RICARDO LÓPEZ HEVIALa cacareada libertad de prensa capitalista se ha puesto a prueba en Venezuela. Allí, los medios de comunicación privados se han convertido en el arma principal del golpismo reaccionario y fascista, con la mentira goebbeliana como el instrumento con el que pretenden envenenar a la opinión pública local e internacional.

Los medios de comunicación venezolanos son empresas capitalistas cuyos dueños han reaccionado contra el proceso bolivariano como una clase que defiende sus privilegios al precio que sea necesario.

Así lo afirmó Reynaldo Taladrid, del Sistema Informativo de la Televisión Cubana, durante la Mesa Redonda Informativa de anoche, donde se abordó el papel concertado por esos medios para intentar destruir el proceso bolivariano dirigido por el presidente Hugo Chávez.

Taladrid comentó que en el caso de la televisión hay cuatro cadenas privadas unidas en tal empeño. Globovisión, cuyo dueño Alberto Federico Ravel es un dirigente de Acción Democrática, uno de los partidos que se alternó el poder y resulta responsable por la pobreza extendida en un país tan rico como Venezuela.

Ravel fue ministro de Información de Jaime Lusinchi y luego se fue a la empresa privada como dueño de la cadena televisiva. En el golpe de abril estuvo entre los organizadores y puso a la televisora como arma de la derecha.

Venevisión, a su vez, ha sido el epicentro golpista. Pertenece al Grupo Diego Cisneros, cuyo actual presidente es Gustavo Cisneros. Son dueños de embotelladoras, fábricas de juguetes y tienen un importante capital en todo el sistema de satélites Galaxy y de Direct TV. También en canales por cable, entre ellos Play Boy, Univisión, American On Line Latin American y codueña de CNN en español.

Es decir, el Grupo Cisneros controla medios en Venezuela y en Estados Unidos, e históricamente ha sido aliado estrecho de la contrarrevolución cubana en Venezuela y en Miami.

Venevisión fue el bunker o cuartel general del golpe de Estado de abril. A uno de los asalariados de Gustavo Cisneros se le ocupó un verdadero arsenal en su casa y se afirma en el país sudamericano que el avión de matrícula norteamericana donde iban a sacar a Chávez al extranjero, era responsabilidad del Grupo Cisneros, fundamental ente financiero de la contrarrevolución.

Por su parte, Miguel Henrique Otero encabeza el diario El Nacional, el principal de Venezuela. El alcalde metropolitano de Caracas, Alfredo Peña, quien dirige a la Policía Metropolitana, acusada de los crímenes contra jóvenes chavistas, fue director de El Nacional. Mientras Alfredo Peña era director de ese periódico recibía un salario de Gustavo Cisneros, quien pagaba así la pluma vendida de Peña.

El conductor de la Mesa, Randy Alonso, comentó las mentiras reiteradas con que los golpistas intentan enfrentar las medidas del Gobierno para encarar el paro y los sabotajes a la industria petrolera, la principal fuente de riquezas de esa nación.

Lázaro Barredo recordó que Cisneros y el ex presidente norteamericano, George Bush, son socios de negocios y fue muy sintomático que ambos se reunieran por los días del golpe de abril.

También refirió que en febrero del 89, durante la Administración de Carlos Andrés Pérez, cuando ocurrieron manifestaciones por el alza del precio de la gasolina, el llamado Caracazo, más de 1 000 personas fueron asesinadas por la represión ordenada por ese Gobierno.

Entonces no hubo protestas de los medios de comunicación, como tampoco ocurrieron cuando Carlos Andrés ordenó el allanamiento de varios de ellos. Ahora, por el contrario, esos propios medios han estado incluso durante 24 horas seguidas emitiendo llamados antigubernamentales sin siquiera poner los comerciales que financian sus operaciones y les brindan grandes ganancias. Así ha ocurrido contra el proceso chavista.

Estos mismos periódicos y televisoras reclaman hoy ©una solución que beneficie a todos los venezolanosª. Nunca antes se preocuparon por el 89% de la población que vive bajo índices de pobreza, mientras los anteriores gobiernos derrocharon y robaron miles de millones de dólares.

Aixa Hevia, vicepresidenta de la UPEC, informó que en Venezuela se recogen firmas donde se critica el terrorismo mediático, y a esas críticas se unen reconocidos periodistas e intelectuales de todo el mundo. Al propio tiempo, los medios alternativos que apoyan al chavismo son objeto de sabotajes y represalias en el intento de acallar la voz del pueblo.

Un laboratorio de mentiras, así lo calificó Rogelio Polanco. No es extraño que Ibsen Martínez, columnista de El Nacional, renunciara a su puesto en ese periódico para no ser parte de la mentira y la vergonzosa falta de ética de los medios de comunicación privados, aquellos que silenciaron la intervención de Chávez aquella noche de abril, los que dijeron que el Presidente había renunciado, quienes manipularon imágenes y los que sacaron del aire a la televisora estatal.

Ahora algunas de esas cadenas televisivas han suspendido prácticamente toda su programación de entretenimiento para dedicarse a tiempo completo a la nueva publicidad, la de los mensajes políticos contra el Gobierno, los llamados a no pagar impuestos, a pedir la privatización de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA).

A esta campaña golpista se han sumado medios no venezolanos. Es el caso de la cobertura de CNN en español, un órgano opositor al Gobierno de Chávez. Es una conspiración descarada de CNN, en la que Gustavo Cisneros tiene acciones.

Se trata, en definitiva, de la confabulación de la mentira, del más rotundo mentís a la cacareada libertad de prensa capitalista cuya expresión, en Venezuela, es la del terrorismo mediático.

   

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