MESA REDONDA

(29 de junio de 2004)

Pretenden secuestrar las relaciones de la familia cubana

José A. de la Osa

A cuatro años del regreso a la Patria del niño Elián González, secuestrado en Miami, en lo que constituyó "una victoria contundente de la familia, de la lucha incesante de los cubanos y del sentimiento noble y generoso del pueblo norteamericano", su padre Juan Miguel González, en una entrevista exclusiva rodada ayer en la Mesa Redonda, agradeció a todos por el apoyo y solidaridad.

Este martes Elián concluyó sus exámenes de Matemática, su asignatura favorita, y para vencer su quinto grado le resta solo aprobar Lengua Española. El padre, orgulloso, refirió que su hijo se ha aplicado mucho en los estudios, con notas de 100 en todas las asignaturas, practica deporte y se siente feliz, dijo, "porque estamos juntos y compartiendo con todo nuestro pueblo".

El moderador Randy Alonso destacó que nuestra lucha contra el odio, la injusticia y las agresiones del imperio no han cesado desde entonces, y hoy, cuando Bush y los fascistas instalados en la Casa Blanca pretenden secuestrar "las relaciones de la familia cubana y ahogar con brutales medidas la voluntad independentista de nuestro pueblo", se levanta con más fuerza el clamor de oposición y condena, y empieza a abrirse paso el rechazo significativo de importantes sectores del pueblo norteamericano contra esas brutales medidas.

Uno de los panelistas, Lázaro Barredo, recordó que cuando la batalla por Elián, W. Bush era el candidato republicano a la presidencia y en todas sus declaraciones, haciendo caso omiso de los lazos sanguíneos, estuvo en desacuerdo con Juan Miguel y se pronunció por la no devolución del niño a su familia. Precisó que, paradójicamente, según las nuevas medidas, los González de Miami no serían hoy parientes directos de Elián.

Puso de manifiesto cómo se empiezan a escuchar en Miami, en Estados Unidos y otras partes del mundo, las voces realmente de rechazo a las nuevas medidas. Haciendo un paralelo entre la batalla librada por Elián y la que ahora se inicia contra las brutales medidas adoptadas por la Administración estadounidense, Barredo señaló que la manifestación de rechazo por parte de la comunidad de Miami al secuestro fue mínima, porque la mafia pudo controlar el impacto y las voces disonantes no fueron numerosas.

Sin embargo, cuando hoy se quiere también secuestrar el contacto entre las familias, las voces son cada vez "más mayoritarias", y lo más sorprendente son las manifestaciones de gente incluso que no simpatizan con la Revolución cubana, pero por defender el concepto de familia se oponen incluso a la reelección del presidente W. Bush.

Esas voces (residentes en Miami), que representan una amplia mayoría en la comunidad cubana en Estados Unidos, se pudieron "ver" y "escuchar" por los televidentes cubanos en un reportaje realizado por el Canal 23 de Miami.

Reinaldo Taladrid apuntó que los mafiosos siguen hablando de exiliados, "otro mito que se cae", porque exiliado es alguien a quien no se le permite regresar a su país de origen. Por tanto, preguntó, cómo calificar de tales a una comunidad donde alrededor de 115 000 personas viajaban a Cuba todos los años, y cuando son ciertamente ellos los que quieren convertirlos "en un exilio" de verdad, prohibiéndoles que visiten a su país.

Una de las primeras cosas que sorprende, acotó Taladrid, son las encuestas. Una hecha por el Canal 23 muestra que del 65 al 68% están opuestos a las medidas, lo que puede dar una idea, sustentó, de en qué bumerán político se han conver-tido en el propio Miami. Otras encuestas, entre ellas la de Univisión, dan un 75% de oposición a las medidas, y todas se hallan por encima del 60%, y se ha producido "un aluvión" de llamadas de protesta a las radios locales y de cartas y correos electrónicos a Washington.

La reacción de la prensa norteamericana, calificada de importante, también se ha hecho sentir, y Juana Carrasco ofreció una somera visión de estas repercusiones. Citó, entre otras, la aparecida en el influyente The New York Times, que consideró de "ultrajantes" las medidas de Bush y su equipo.

Randy Alonso contó que en cuanto en TV Martí se conoció el contenido del editorial de The New York Times, un redactor del Departamento de Noticias de dicha emisora hizo una nota consignando el hecho. Pero, según nos contaron, "de arriba" vino la orden de que no se ofreciera la información —dijeron— "para que eso no se supiera en Cuba". Y Randy reveló: En una mesa del estudio apareció una nota que decía: "No veo por qué no se da la noticia, si de todas formas esta emisora no se puede ver en Cuba".

   

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