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(17 de junio de 2004)
Nueva infamia contra
Cuba en la escalada agresiva de Bush
Lourdes
Pérez Navarro
El pasado lunes el
Gobierno de Estados Unidos dio a conocer su informe anual sobre el
tráfico de personas en el que acusa nuevamente a Cuba de promover
este negocio, ser un destino del turismo sexual, tolerar los abusos
sexuales a niños y niñas, y permitir la práctica del trabajo
forzado en infantes y adolescentes.
Esta infamia se suma a
la escalada agresiva de la actual administración norteamericana
contra nuestro pueblo, en un intento por justificar la irracional
política de bloqueo y de sanciones unilaterales contra la Isla, y
pretender crear un expediente de acusaciones que permitan una
posible intervención militar.
¿Con qué moral puede
acusar a Cuba el gobierno de un país que ejecutó una de las más
atroces operaciones de tráfico de niños con inescrupulosos fines
políticos bajo el nombre seductor de Peter Pan? ¿Con qué moral
puede hacerlo un gobierno que no ha firmado la Convención de los
derechos del niño y otros importantes documentos jurídicos
internacionales?
¿Cómo puede hacerlo el
gobierno de un país con 13 millones de niños pobres, con millones
de infantes sin seguro médico, con decenas de miles de adolescentes
en las redes de prostitución y pornografía, con un 25% del turismo
sexual hacia el exterior cada año? ¿Qué capacidad de cinismo,
hipocresía y desfachatez puede haber en un gobierno que levanta su
dedo acusador sobre abusos sexuales en el mundo, conociendo los
desmanes sexuales que sus tropas interventoras cometen todos los
días contra mujeres, hombres y niños en Iraq?
Así reflexionaron ayer
en la Mesa Redonda los panelistas Roberto Díaz Sotolongo, ministro
de Justicia; Ana Ercilia Audivert , coordinadora nacional del
Proyecto de Divulgación de los Derechos de la niñez y la
adolescencia; Miriam Yanet Martín, presidenta de la Organización
de Pioneros de Cuba José Martí; Enrique Gómez Cabezas, miembro
del Buró Nacional de la UJC, y los periodistas Rogelio Polanco,
Reynaldo Taladrid, Lázaro Barredo y Randy Alonso.
Los 10 estados que se
incluyen en este informe —donde se evalúa, juzga y sanciona—
son catalogados como países de origen, tránsito o destino de un
número significativo de víctimas de tráfico atendiendo a
informaciones brindadas esencialmente por las misiones
norteamericanas.
Al aludir a Cuba el
documento refiere que las víctimas de la explotación sexual
infantil son generalmente niñas adolescentes de entre 14 y 17 años
que atraen al turismo sexual, actividad que se ejerce incluso en
instalaciones estatales. Agrega que en el último año no se
observó progreso en el castigo a personas que en el ámbito interno
se dedican a traficar individuos para fines de explotación sexual y
de trabajo forzado. El Gobierno de Cuba, dice, no cumple plenamente
con los niveles mínimos para la eliminación del tráfico y no
está haciendo esfuerzos significativos para ello.
Esto no es un hecho
aislado, comentaron los panelistas. Hay toda una intención por
parte de la administración Bush —sobre todo en los últimos meses—
de arreciar la política de agresión contra Cuba, atacar la imagen
de la industria turística y asfixiar nuestra economía. Es por ello
que Estados Unidos inventa estas listas, muy dispuesto a erigirse en
juez supremo del mundo, en posición claramente arrogante e
injerencista.
Resulta también una
política cínica e hipócrita pues en ninguno de estos informes
(existen también los relacionados con las listas de estados que
promueven el terrorismo, sobre democracia y derechos humanos, y
sobre libertad religiosa, entre otros) se incluye una sola palabra
sobre la situación de los Estados Unidos, uno de los países que
más tendría que responder ante la comunidad internacional por las
grandes violaciones que comete contra su propio pueblo.
Con esto Estados Unidos
ha tratado de fabricar un pretexto para aislar a Cuba del concierto
de naciones y brindar falsedades a la opinión pública
internacional que le permitan justificar el recrudecimiento de su
política imperialista.
En los últimos meses
prácticamente no ha habido una semana en la que la administración
Bush no haya hecho un anuncio de medidas contra la Isla. Esto tiene
su fundamento en la treintena de funcionarios aliados de la mafia
anticubana que han sido ubicados en puestos claves de la
administración, incrementando la agresividad contra Cuba.
Pero la obra que la
Revolución ha hecho con su infancia es el mejor modo de desmentir
las falsedades del informe. Ningún país ha trabajado más por la
educación, la cultura, la salud, los derechos, la participación
social y la felicidad de sus niños.
Múltiples ejemplos
fueron mencionados por los panelistas, desde el programa Educa a tu
hijo, la atención diferenciada a niños sordos, ciegos y autistas,
los resultados del Proyecto de divulgación de los derechos de la
niñez y la adolescencia, hasta anécdotas acerca de la labor de los
trabajadores sociales contadas por los propios protagonistas y las
familias beneficiadas.
Además, mencionaron las
legislaciones existentes en el país dirigidas a proteger a los
niños y adolescentes y a condenar severamente delitos como el
proxenetismo, la trata de personas y la venta y tráfico de menores.
Ofrecieron datos estadísticos: entre el año 2000 y mayo del 2004
se han celebrado 881 juicios por proxenetismo y fueron sancionados 1
377 personas; desde 1999 hasta la fecha han sido detenidos 112
"lancheros", la mayoría sentenciados ya en nuestros
tribunales.
En las conversaciones
migratorias realizadas entre los dos países desde el año 2000,
Cuba ha presentado en cinco oportunidades propuestas concretas de
colaboración en el enfrentamiento al tráfico de personas, drogas,
terrorismo, pornografía infantil y delitos conexos. Estados Unidos
las ha rechazado. ¿Qué esperar del gobierno que propicia
lucrativos negocios con la Ley de Ajuste Cubano?.
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