|
(29 de mayo de 2004)
Retórica sin resultados
Sometimiento de la Unión Europea a la política de Estados Unidos
Arnaldo
Musa
La
III Cumbre América Latina y el Caribe-Unión Europea, que se
desarrolló este viernes, comenzó en su segmento de alto nivel en
medio de las fotos, el protocolo, los brindis, los discursos
retóricos, los debates secretos con poco espacio para la discusión
de los problemas que agobian a nuestros pueblos.
Allí acudió una Unión
Europea políticamente disminuida, dividida entre sus miembros y
plegada a los designios de Washington, cual rebaño de corderos que
ha tenido un bochornoso papel en Guadalajara, oponiéndose
tenazmente al reclamo latinoamericano de condenar a Estados Unidos
por las torturas en Iraq y negándose a mencionar explícitamente la
Ley Helms-Burton y las nuevas y brutales medidas de Bush contra
Cuba, tratando de obviar en la Declaración Final los principios del
Derecho Internacional contenidos en la Carta de las Naciones Unidas.
Frente a la indignidad y
el vasallaje se levantó, como siempre, la voz de Cuba, rebelde y
digna, que con sus posiciones marcó la Cumbre desde el inicio con
el mensaje de Fidel al pueblo mexicano, los argumentos de nuestra
delegación en los debates de la Declaración Final y la propia
declaración del Gobierno Revolucionario de Cuba dada a conocer
ayer.
Así se puede resumir la
Mesa Redonda Informativa de este viernes, sobre la Tercera Cumbre
América Latina y el Caribe-Unión Europea que, bajo la conducción
de Randy Alonso, contó con la participación de los también
periodistas Reynaldo Taladrid, Renato Recio, Lázaro Barredo,
Rogelio Polanco y Aixa Hevia.
Una Cumbre que fue vista
como una reunión simbólica, en la que ha estado pasando lo que
señaló Fidel, cuando dijo que era una conferencia carente de
contenido alguno.
Se niega el
multilateralismo, ya que Europa aparece como un subordinado a la
política de Estados Unidos, sometida a la humillación de la única
superpotencia de la Tierra.
Recordó Polanco que el
cónclave se produce en medio de la ampliación de la Unión, con
países que son aún más proclives a la política norteamericana y
en medio de la disminución sustancial de la ayuda para el
desarrollo de otros pueblos. América Latina no es una prioridad
para Europa, como sí lo es el Este del llamado Viejo Continente.
Muchos comentaristas
coinciden en que fue una Cumbre con mucha retórica y cero
resultados, en lo que los estados europeos guardaron la distancia
con Estados Unidos, por lo que la expectativa y el escepticismo fue
la tónica dominante.
En este sentido, Barredo
apuntó que la Unión Europea (UE), que se negó a que en la
Declaración Final se mencionara a Estados Unidos por las torturas a
los prisioneros iraquíes, al final tuvo que admitir estas
brutalidades, toda una derrota moral para un continente donde hay
países que sufrieron los horrores de la brutalidad fascista. Así
la entidad ha quedado descalificada ante los ojos del mundo.
Pero no solo en este
tema quedó desprestigiada la Unión Europea, sino también en su
actitud de no condenar la Ley Helms-Burton ni las medidas
anticubanas de Bush, agregó Renato Recio. El rechazo abierto a la
política genocida contra Cuba, expuesto por América Latina y
defendido por nuestro Canciller fue rechazado por la UE, la cual
propuso una menguada declaración al efecto, sin que se citara por
su nombre a la Ley Helms-Burton ni a Estados Unidos.
Taladrid recordó que
aún queda pendiente aquella pregunta de Fidel en la Primera Cumbre,
acerca de si la Unión Europea se consideraba con derecho a
intervenir en los países latinoamericanos, y denunció su posición
de cómplice en cualquier agresión de Estados Unidos a Cuba,
nación que le ha puesto el tono importante a una Cumbre en la que,
nuestra delegación dio una batalla por la verdad y los principios,
por el honor y por los pueblos.
|