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(25 de diciembre de
2002)
EE.UU. bajo el signo de la recesión y la guerra
Joaquín
Rivery Tur
Tal vez se pueda decir
que este año comenzó para los norteamericanos el 11 de septiembre
del año anterior, porque a partir de los injustificables atentados
de ese día, George W. Bush desató completamente la política de
extrema derecha que tenía estudiada su equipo de Gobierno desde
mucho antes.
Bush
logró que todos los medios de difusión masiva se uniformaran en
cuanto a lo que él llama "la guerra contra el terrorismo", sumió a
toda la población de su país en una histeria de espanto atizando
el miedo a posibles ataques, provocó odio contra todo lo que
pareciera árabe, comenzó a hablarse de "choque de civilizaciones",
se montó la horrenda agresión que costó la vida a miles de
afganos y comenzó a prepararse un ataque inexorable y masivo a
Iraq.
A analizar ese panorama
complicado y belicoso dedicó su espacio de ayer la Mesa Redonda que
conduce Randy Alonso, quien comenzó con información sobre la
caída de la bolsa de Wall Street, el alto precio del petróleo, la
quiebra de la United Airlines y el despido del equipo económico del
Gobierno debido a la mala situación del país.
Eduardo Dimas, de la
Televisión Cubana, abrió señalando que los recientes cambios en
el equipo económico no significan que la fracasada política en esa
rama va a cambiar necesariamente.
El proceso de
desinflación de la burbuja financiera, de la burbuja bursátil, ya
se venía dando antes de los atentados, y a eso se une el fraude
contable que obligó a la bancarrota de grandes firmas como Enron y
WorldCom para evidenciar la pésima situación de una nación que no
ha podido corregir su economía a pesar de las bajas de las tasas de
interés, es decir, una baja en el precio del dinero que significa
un estímulo a comprar.
Las ventas de Navidad de
este año son las menores en treinta años, una señal pésima para
la economía, y ya se la están sintiendo las grandes cadenas
comerciales como Wal Mart. Pero no parece probable que los problemas
se resuelvan por ninguna de esas vías, porque lo que se pronostica
de crecimiento para el próximo año es de solamente un 2,5%.
Junto a las graves
dificultades económicas, el signo del año que termina y del que
comienza, es la guerra. En Afganistán todavía humean las ruinas,
no hay reconstrucción, no se sabe nada de Osama bin Laden, hay
señores de la guerra por todas partes, atentados frecuentes contra
las tropas de ocupación y están muriendo norteamericanos, como
comentó Rogelio Polanco, director de Juventud Rebelde.
Allí no ha terminado la
conflagración y ya se busca un nuevo blanco para aplicar la
doctrina de la agresión militar preventiva lanzada por Bush, que
repite constantemente la palabra guerra, muy usada para conquistar
territorios llenos de petróleo y para ocultar los problemas
domésticos.
En este año de
preparativos bélicos, Estados Unidos ha dado de lado a la ONU e
impuesto la unilateralidad. Aunque aceptó la resolución adoptada
por el Consejo de Seguridad, ha proclamado que no tiene que
consultar a nadie para atacar a Iraq.
Todo indica que la
agresión se acerca e incluso se han pronosticado fechas probables,
y el Pentágono ha lanzado la versión de que puede llevar a cabo
dos guerras a la vez, incluyendo aquí a la República Popular
Democrática de Corea, cuyo Gobierno decidió rea-nudar sus planes
de energía nuclear por los incumplimientos norteamericanos de los
acuerdos de 1994 en este sentido.
Todo se podría resumir
a una visión imperial, mesiánica, de la política exterior, en los
conceptos de Juana Carrasco, jefa del Departamento Internacional de
Juventud Rebelde. Estados Unidos se aisla del resto del mundo.
No fue, por ejemplo, a
la Cumbre del Medio Ambiente de Johannesburgo, Sudáfrica, al
parecer, porque no deseaba escuchar los planteamientos de los
países subdesarrollados; tampoco quiere saber nada del Tribunal
Penal Internacional, porque no admite de ninguna forma que los
soldados norteamericanos puedan ser juzgados por las barbaridades
que cometen en cualquier parte del mundo. De hecho, impuso una
moratoria de un año para las tropas norteamericanas, que se puede
prorrogar.
En la Cumbre sobre el
Desarrollo, celebrada en Monterrey, Estados Unidos continuó
intentando delegar en el sector privado (transnacionales) y exigió
a los países pobres buscar recursos internos para el fomento de sus
economías. Finalmente, no hubo ningún compromiso concreto.
La unilateralidad del
Gobierno norteamericano se aprecia claramente en la orden de
desplegar el famoso sistema de defensa antimisil, que todo el
planeta ha rechazado como peligroso y atizador de la carrera
armamentista.
Encima, Washington acaba
de hacer fracasar en la Organización Mundial de Comercio un
convenio que daría facilidades a los países más pobres para
adquirir medicamentos para enfermedades como el SIDA, la malaria y
otros. La causa: defender las utilidades de las grandes empresas
farmacéuticas norteamericanas.
Internamente, opinó
Reinaldo Taladrid, de la Televisión Cubana, el año estuvo marcado
por las elecciones parciales al Congreso, ganadas por los
republicanos utilizando el tema del terrorismo. Los principales
problemas de los norteamericanos no fueron prácticamente discutidos
durante la campaña y el método funcionó para el partido de Bush.
No se puede dejar de
mencionar la renuncia de Trent Lott, líder de la bancada
republicana en el Senado, debido a sus pronunciamientos favorables a
la discriminación racial.
A todo esto, los
problemas sociales en Estados Unidos aumentan, como relató Aixa
Hevia, vicepresidenta de la Unión de Periodistas de Cuba. Encima de
la carencia de enfermeros, se ha desatado ahora la epidemia causada
por el virus del Nilo Occidental y no saben cómo atajarlo.
La violencia es otra de
las enfermedades sociales en Estados Unidos, como reveló no hace
mucho el caso del francotirador, y evidencia también la ola de
secuestros de niños en el país.
Además, el sistema
educacional norteamericano está considerado uno de los peores del
mundo desarrollado y la inseguridad ciudadana es enorme, en buena
parte, debido a las señales de alerta falsas lanzadas sucesivamente
por el mismo Gobierno. |