MESA REDONDA

(26 de febrero de 2004)

Opuesta comunidad científica cubana a la clonación humana con fines reproductivos

María Julia Mayoral

La comunidad científica cubana, en plena concordancia con las posiciones sostenidas por nuestro Gobierno en los escenarios internacionales, rechaza el empleo de la clonación humana con fines reproductivos, al tiempo que considera de especial valor el uso terapéutico que puede tener esa rama del conocimiento científico-técnico.

Así se explicó ayer en la Mesa Redonda Instructiva con la participación de prestigiosos investigadores nacionales, quienes caracterizaron el desarrollo de las tecnologías de la clonación, sus peligros, ventajas en el campo de la terapia humana e implicaciones científicas, éticas, políticas y filosóficas.

Según recordó el doctor Fidel Ovidio Castro, del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, la clonación ha tenido desde su descubrimiento un vertiginoso avance con cuatro ámbitos fundamentales de aplicación: el biomédico, agrícola, zoológico y en el de las investigaciones básicas para estudiar lo que sucede con las células obligadas a convertirse en totipotentes.

Doce especies de mamíferos y una de peces han sido clonadas hasta el momento. Entre ellos figuran ovejas, cerdos, conejos, cabras, reses, ciervos y animales de laboratorio. Sin embargo, existen todavía muchas más preguntas por responder que logros probados, alertaron los especialistas.

Esta tecnología, pese a los progresos, continúa siendo insuficiente aún dentro de los animales. Los individuos clonados han presentado problemas de obesidad, tumores y malformaciones congénitas, elevado índice de muertes en recién nacidos y de abortos. Pero aun cuando la ciencia demostrara su eficacia, de todas formas sería inaceptable la clonación de humanos.

En cambio, el uso terapéutico despierta el mayor interés de la comunidad científica mundial, incluida la cubana. La doctora Beatriz Marcheco, del Centro de Genética Médica, ponderó las posibilidades que podría ofrecer para combatir enfermedades sanguíneas, como la leucemia, neurodegenerativas y genéticas.

La Academia de Ciencias de Cuba de conjunto con la organización internacional que agrupa a ese tipo de instituciones, elaboró un documento para expresar su posición unitaria ante Naciones Unidas de rechazo a la clonación humana con fines reproductivos. El texto, indicó el doctor Sergio Arce, hace hincapié además en las implicaciones éticas, sociales, económicas, humanas de esa práctica, que debe ser totalmente prohibida. El doctor Pedro Luis Sotolongo, del Instituto de Filosofía, también comentó con amplitud la relación entre desarrollo científico-técnico y ética. En tanto, el doctor Carlos Borroto, vicedirector del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, dio cuenta de las investigaciones desarrolladas en nuestro país.

Mercedes de Armas, subdirectora de Asuntos Multilaterales de la Cancillería cubana, detalló el agudo debate internacional en torno a la clonación, en escenarios como Naciones Unidas y sus instituciones. Dijo que en la confrontación se distinguen dos grupos de países: los opuestos a todo empleo de la clonación y los partidarios a su uso solamente en propósitos terapéuticos, entre los cuales figura Cuba.

La falta de acuerdo, sostuvo, está creando mayores contratiempos, pues al final, el mundo no pone freno a lo que todos rechazamos: la clonación humana con fines reproductivos.

Para Cuba, planteó, es un imperativo negociar un instrumento jurídico de carácter internacional de obligatorio cumplimiento para las partes acerca de ese tipo de clonación. El documento de la ONU, comentó, debería diferenciar la clonación con propósitos terapéuticos, pues resulta válida y necesaria, aunque también debe ser objeto de regulaciones para evitar su mal empleo. Internacionalmente, dijo, debe garantizarse además la cooperación en estos asuntos, para beneficio de los países subdesarrollados.

   

SubirSubir