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(17 de enero de 2004)
Ciencia para el bien social y humano
Sara
Más
Alejada de la práctica
elitista y las visiones estrechas, la ciencia cubana se distingue
cada vez más por su carácter social y el empeño por llevar a la
vida cotidiana de la gente sus últimos hallazgos y beneficios,
reafirmaron ayer investigadores y dirigentes en el programa de la
Mesa Redonda Informativa.
De una parte está el
enorme potencial creado y en constante desarrollo, que puede
resumirse de alguna forma en más de 200 centros de investigación,
donde laboran más de 30 000 profesionales, técnicos y
trabajadores. De la otra, el conocimiento que se fomenta y
multiplica en más de 50 universidades, así como en numerosos
programas y proyectos que se implementan en todo el país.
Pero lo más importante
es que no se queda en la ciencia, sino que se distribuye y reparte
en todos los sectores y se revierte en la búsqueda de soluciones a
los problemas del país, señaló el viceministro primero de la
Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), Daniel Codorniú.
A juicio de Agustín
Lage, reconocido científico y director del Centro de Inmunología
Molecular, el sistema de la amplia gama de avances científicos
cubanos se distingue actualmente por la obtención de productos
novedosos, la existencia de la capacidad industrial para producirlos
y su impacto favorable en la salud de la población, a la par de la
obtención de ingresos y aportes concretos a la economía. En este
caso, expuso que los productos biotecnológicos cubanos se
comercializan en más de 50 países.
Se trata de una nueva
rama de la economía, basada en el conocimiento y la generación de
productos nuevos, en una economía socialista, que sostiene a la
sociedad solidaria, comentó.
Lage explicó que en
este terreno se combinan la asimilación creativa de las nuevas
tecnologías y más de 150 proyectos de investigación en la rama de
la biotecnología, el desarrollo de equipos médicos y los estudios
farmacéuticos de avanzada. Entre algunos de los resultados más
notables del pasado año mencionó la obtención de la primera
vacuna sintética contra el Haemophilus Influenzae, otros
inyectables contra la leptospirosis, la cuádruple que incluye
inmunización contra la hepatitis B, un medio diagnóstico para el
cáncer de próstata, la producción de antirretrovirales contra el
SIDA y la detección de deficiencias auditivas en recién nacidos.
Esos y otros resultados
tienen un impacto en la salud de la población, añadió, como es el
control de la epidemia de la meningitis, la reducción de la
hepatitis, el tratamiento de más de 680 casos de recién nacidos
con hipotiroidismo, entre otros ejemplos.
Por su parte, Miguel
Limia, presidente del Consejo de Ciencias Sociales del CITMA,
destacó el papel esencial que tienen actualmente las Ciencias
Sociales Humanísticas en el diagnóstico y solución de los
problemas de nuestro entorno, con resultados notables en terrenos
diversos como el trabajo social, la arqueología, antropología,
lexicografía o la crítica literaria, con una participación
importante en la socialización y democratización de la ciencia y
del saber.
Todo un desarrollo que,
apoyado en programas nuevos como el de la municipalización de la
enseñanza superior y otros tan masivos y tradicionales como el
Movimiento del Fórum Nacional de Ciencia y Técnica, siguen
marcando la pauta del fomento científico en función del desarrollo
social y económico del país y de su inteligencia.
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