MESA REDONDA

(12 de diciembre de 2003)

En el atolladero

Arnaldo Musa

Estados Unidos está siempre donde no debe estar, con pretextos tales de ayudar a la humanidad en el combate contra lo que considera terrorismo. Esa es la moda. Como también que víctimas inocentes, centenares, miles, pasen a engrosar su grueso fardo de crímenes.

Hoy, su principal punta de lanza en el Medio Oriente, el Gobierno israelí, prosigue el sistemático asesinato de palestinos en Gaza y Cisjordania, mientras el premier Ariel Sharon, carnicero de Sabra, Shatila y de tantos otros lugares, se aparece con un "plan de paz" para eludir los anteriores incumplidos por los sionistas.

Asimismo, Bush quiere "castigar" a países que no lo respaldaron en la matanza de iraquíes y les niega participación en la reconstrucción de lo que su Gobierno ordenó destruir, mientras la resistencia golpea una y otra vez, y eleva las bajas enemigas.

En este contexto se desarrolló la Mesa Redonda Informativa de la víspera, La guerra y la paz en el Medio Oriente, que, conducida por Randy Alonso, contó con la participación de los también periodistas Elson Concepción (Granma), Bárbara Betancourt (Radio Habana Cuba), y Aixa Hevia (vicepresidenta de la Unión de Periodistas de Cuba).

En la ciudad iraquí de Mosul se realizan acciones todos los días, y se dice que, aunque no fue reportado inicialmente, uno o dos ocupantes murieron en el río Tigris, supuestamente a causa de un accidente.

A pesar de que EE.UU. se ocupa más de cuidar los campos de petróleo que los museos bárbaramente saqueados, los oleoductos son sistemáticamente atacados. Además, la etnia chiíta se ha incorporado paulatinamente a las filas de la resistencia, integrada principalmente por la sunita.

La resistencia palestina se mantiene en lucha, como la resistencia iraquí, que este jueves, en un atentado suicida en Ramadi, mató a un soldado norteamericano e hirió a otros 14. Se dice que 310 ya han muerto en Iraq, 195 en combate.

Todas estas acciones osadas y más frecuentes elevan la desmoralización de las tropas enemigas y el clamor de pueblos de países que se sumaron a la comparsa agresora, a fin de que regresen sus tropas.

Al mismo tiempo, Estados Unidos acaba de humillar a socios europeos que se opusieron a la guerra y ahora determina, torpemente, que sus empresas no participen en la reconstrucción de Iraq, y dar todo el pastel de los 18 600 millones a las empresas norteamericanas, con algunas migajas a quienes lo respaldaron.

En la Mesa Redonda se demostró cómo a pesar de la violencia ejercida contra los pueblos palestino e iraquí, directa e indirectamente, inútil y genocida, Estados Unidos se mete cada vez más en un atolladero.

   

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