MESA REDONDA

(4 de noviembre de 2003)

Universidad Popular José Martí

Semilla esencial de la Revolución Educacional

José A. de la Osa

Foto: ALBERTO BORREGOA ocho décadas de fundada la Universidad Popular José Martí (UPJM), primer ensayo de instrucción superior que se realizó en Cuba para hacer llegar la cultura a grandes masas obreras, la colosal obra educacional de la Revolución ha hecho realidad los hermosos sueños de los precursores de entonces, al universalizar la enseñanza superior (acercarla a los estudiantes a sus propios municipios), como vía de garantizar el ingreso masivo a las universidades.

Uno de los acuerdos del Primer Congreso Nacional de Estudiantes, celebrado en octubre de 1923 en la capital, bajo la conducción de Julio Antonio Mella (1903-1929), fue la creación de esa Universidad con el objetivo declarado de llevar a las "más escondidas" capas de la sociedad lo que debe ser patrimonio de todos los cubanos: la cultura.

Por ello, y durante cuatro años, la UPJM marcó un hito trascendental en el largo y complejo proceso de formación e integración de una poderosa fuerza revolucionaria en nuestro país.

Clausurada en 1927 por la tiranía de Gerardo Machado, "como si sus miembros fuesen una banda de criminales", según palabras de Mella, esa Universidad propició que por primera vez cientos de obreros ascendieran la colina universitaria.

En esa época de violentas perturbaciones económicas, políticas y sociales, miseria social, escepticismo, confusiones ideológicas y corrupción política, catedráticos reaccionarios de la Universidad de La Habana prohibieron en ese centro de altos estudios el funcionamiento de la "José Martí", que tuvo que trasladarse al Instituto de Segunda Enseñanza, donde también fue obstaculizado, para pasar entonces la joven y novedosa Universidad popular al Centro Obrero de la calle Zulueta y a otros locales sindicales.

Fundada el 3 de noviembre de 1923, la efeméride fue recordada ayer también con una Mesa Redonda dedicada a La Universidad Popular José Martí: precursora de los nuevos tiempos, moderada por Randy Alonso, que contó como panelistas al doctor Armando Hart, director de la Oficina del Programa Martiano; el licenciado Froilán González, escritor e historiador; la doctora Ana Cairo, profesora de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana; la licenciada Adys Cupul y el profesor Jorge Lozano, estudiosos de la obra de Julio Antonio Mella.

En su intervención, Hart señaló que Mella, a quien calificó de "relámpago que iluminó toda la centuria", encarnó en su época la necesidad más importante del socialismo: vincularlo a la cultura.

Al abordar su ideario puso de relieve su aspiración a la masividad de la educación, y a su concepto de la integralidad de la cultura, y dijo que en su propia persona Mella era uno de los representantes más altos de lo que es una educación integral, porque era deportista, aspiraba a ser militar, era agitador político, organizador de un partido, pensador, buen lector y con facilidad para la literatura, gustaba de la mitología...

"Pienso en Mella cada vez que Fidel habla de la cultura general integral, porque en él está la expresión más concreta de esa cultura", reflexionó Hart, y dijo que una semilla esencial de la revolución educacional cubana se halla en la Universidad Popular José Martí.

Los panelistas hablaron de los años de formación de Mella y otros jóvenes de su generación, y cómo el líder estudiantil encuentra una universidad corrupta, donde profesores vendían las notas y existía falta de ética y de la moral que debe caracterizar a los profesores de cualquier institución, y va a enfrentarse a esos males que aquejan a la sociedad cubana.

Lozano dijo que Mella era un martiano que se convierte en marxista sin dejar de ser martiano, e indicó que "la lección más alta que tiene de José Martí" es la unidad en el pensamiento, en la acción y, por ende, en la organización.

Por su parte, la profesora Ana Cairo puntualizó que era hombre de racionalidad y pasión revolucionaria, afectuoso, que sabía combinar el respeto con la cordialidad y establecer relaciones diferenciadas con cada persona.

Al caracterizar la esencia de la tradición universitaria cubana, Hart dijo que consistía en la aspiración de los estudiantes y los mejores profesores de bajar de la colina, ascender al pueblo y tomar el cielo por asalto.

   

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