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(20 de junio de 2003)
El crimen de los
Rosenberg se repite en los luchadores de ahora contra el terrorismo
Joaquín
Rivery Tur
La Mesa Redonda
Informativa transmitida anoche demostró que el proceso judicial
contra Julius y Ethel Rosenberg fue fabricado bajo la acusación de
entregar a la Unión Soviética el secreto de la bomba atómica en
un juicio lleno de falsedades que se repitió en el proceso contra
los Cinco Patriotas Prisioneros del imperio.
El ambiente de histeria
anticomunista era similar al clima antiterrorista de hoy, con leyes
fascistas como las de McCarran y Smith, cercanas en espíritu del
Acta Patriótica de George W. Bush.
La mayor semejanza entre
una y otra época, como quedó claro, es el predominio en el
Gobierno de Estados Unidos de las ideas más ultraderechistas que se
puedan imaginar al servicio de las peores causas.
El objetivo verdadero
era destruir al Partido Comunista y a cualquier variante de la
izquierda norteamericana, incluso a cualquier oposición al sistema
imperante en Estados Unidos, bajo el pretexto de la traición a la
Patria.
Los Rosenberg fueron
sentenciados a pesar de que las supuestas pruebas fueron
desbaratadas por los abogados defensores. Al tiempo, Washington
liberaba a criminales de guerra nazis. La opinión pública
norteamericana no fue alertada a tiempo del verdadero propósito que
enmascaraba el crimen, por lo cual no pudo movilizarse con fuerza
para detenerlo. No así ocurrió en otros países, entre ellos Cuba.
Bajo la habitual
conducción de Randy Alonso, en esta Mesa Redonda participaron
Orlando Fundora, presidente del Movimiento Cubano por la Paz; Estela
Bravo, destacada realizadora norteamericana de cine y luchadora
contra el crimen de los Rosenberg; Raúl Roa Kourí, presidente de
la Comisión Cubana de la UNESCO; Gabriel Molina, director editorial
de Granma Internacional, y Simón Wollers, traductor de Radio Habana
Cuba.
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