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(10 de junio de 2003)
El tema migratorio
como arma contra Cuba
Pretexto para la
agresión
Arsenio
Rodríguez
La
reciente ronda de conversaciones migratorias entre Cuba y Estados
Unidos se caracterizó por el cumplimiento intachable de dichos
acuerdos por la parte cubana, pero también por las crecientes
violaciones de Estados Unidos, que se negó a profundizar en estos
asuntos, tal y como aspiraba la delegación cubana, lo que demuestra
una vez más que el tema migratorio sigue siendo utilizado como un
arma contra la Revolución cubana.
La delegación cubana
llevó a Nueva York siete importantes temas para la discusión.
Fueron ellos las transmisiones radiales ilegales, y cómo ello viola
los acuerdos; la débil actitud ante los secuestros de naves y
aeronaves cubanas (siete en los últimos meses), caracterizados por
la tolerancia de las autoridades norteamericanas, y el tráfico de
ilegales, donde se mantiene por la parte norteamericana igual
actitud.
Además, la dramática
disminución del número de visas anuales, y la reiteración por la
parte cubana de propuestas de lucha contra el terrorismo, las drogas
y el tráfico de personas.
También la disminución
de las visas a personas para efectuar visitas temporales,
señalándose como ejemplo la reiterada negación a Olga y Adriana,
las esposas de René y Gerardo, dos de nuestros Cinco Prisioneros
del imperio, con el falso argumento de la "seguridad nacional" de
Estados Unidos.
El principal tema, sin
embargo, fue la continua aplicación de la Ley de Ajuste Cubano y la
política de "pies mojados y pies secos", lo que constituye la mayor
violación de todos los acuerdos migratorios.
En el debate sobre este
asunto se pusieron de manifiesto algunas aristas que pudieron ser de
interés para EE.UU., como es la defensa de sus fronteras, ya que no
es coherente con la política de seguridad nacional de esa nación
la aceptación desordenada de emigrantes cubanos sin importar la
forma en que lo hagan. Esto fue planteado recientemente hasta por el
propio presidente estadounidense, George W. Bush, quien reconoció
el doble estándar de la política migratoria de su Gobierno.
Se señaló que un 13%
de las personas que son interceptadas en alta mar es aceptado por
Estados Unidos, lo que constituye otra violación de los acuerdos
migratorios.
La posición
norteamericana frente a todo esto se limita a responder que no
tienen mandato para discutir la ley norteamericana, evidenciándose
una vez más el desinterés de abordar con seriedad este tema.
Participaron en la Mesa
Redonda Informativa Rafael Dausá, director de América del Norte
del MINREX y jefe de la delegación cubana a esas conversaciones, y
Caridad Pérez, funcionaria de ese organismo, así como los
periodistas Lázaro Barredo, Rogelio Polanco y Reinaldo Taladrid,
bajo la habitual conducción de Randy Alonso.
Las ilegales
transmisiones fueron lógicamente planteadas por Cuba en las
recientes discusiones, mucho más después de las últimas acciones
del 20 de mayo que presagian una nueva escalada en la guerra
radioeléctrica de Estados Unidos contra Cuba, las que se llevan a
cabo desde el mismo triunfo de la Revolución.
Se profundizó acerca de
los secuestros de naves y aeronaves y se reiteró la firme posición
de Cuba al respecto, y se denunció cómo las autoridades
norteamericanas presentan a los autores de esos hechos terroristas
como luchadores por la libertad y les conceden hasta la libertad
provisional.
En cuanto a las visas
que la Isla solicita para la visita de ciudadanos cubanos a
participar en eventos y actividades académicas y culturales, este
año han disminuido con relación al 2002, ya sea negándolas o no
otorgándolas a tiempo, evidenciándose el interés de disminuir el
intercambio de actividades culturales y educacionales entre ambas
naciones.
El debate demostró lo
denunciado más de una vez por las autoridades cubanas, acerca de
que Estados Unidos persiste en utilizar el tema migratorio como arma
política, y con el fin de provocar una crisis que le permita
justificar una eventual agresión contra nuestro país. |