MESA REDONDA

(6 de junio de 2003)

Medio Oriente

Bush no convence con su plan de paz

Mariela Pérez Valenzuela

En un nuevo intento por hacer valer sus intereses hegemónicos, Estados Unidos pretende ahora remodelar el Medio Oriente mediante la llamada Hoja de Ruta, que recibió un significativo respaldo de los primeros ministros de Israel y Palestina, a pesar de que grupos políticos importantes de esa última nación calificaron la minicumbre de Jordania de desilusionadora.

Así lo confirmó la Mesa Redonda Informativa transmitida ayer en un espacio dedicado a tratar el tema El Medio Oriente, la Hoja de Ruta y los intereses norteamericanos.

Durante hora y media, un panel de periodistas especializados en política internacional conducidos por el moderador de la Mesa, Randy Alonso, evaluó los resultados de la reunión realizada esta semana entre el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, los primeros ministros de Israel, Ariel Sharon, y de Palestina, Mahmud Abbas, y el rey de Jordania Abdalá II.

Previamente Bush se reunió con los gobernantes de Egipto, Arabia Saudita, Jordania, Barhein y el Primer Ministro palestino, a fin de conseguir el respaldo árabe para su plan de paz, pero la ausencia de Siria, país opuesto a la guerra contra Iraq y al que Washington intencionalmente prohibió asistir, confirma que no se quería hablar de la verdadera solución de fondo a la problemática del Medio Oriente.

Llama la atención que Rusia, la Unión Europea y Naciones Unidas, que supuestamente participaron junto a Estados Unidos en la elaboración de dicho plan, no fueran invitadas a la reunión del miércoles en la localidad jordana de Aqaba y solo fueran convocados Sharon, Abbas y el Rey de Jordania, opinaron los panelistas.

Bush llegó a Jordania con un plan de paz para supuestamente detener la violencia, pero que en la práctica está dirigido a rediseñar el Medio Oriente a su antojo.

Se evidenció que los elementos que conforman la llamada Hoja de Ruta excluyen los principales reclamos palestinos, entre ellos el retorno de miles de refugiados, y en realidad defienden únicamente los intereses de Estados Unidos e Israel.

El apoyo expresado a la Hoja de Ruta por los cinco gobernantes árabes reunidos con Bush dista mucho de ser un consenso de opinión generalizada en el mundo árabe.

En ese sentido, el líder palestino Yasser Arafat, excluido de las negociaciones, expresó su insatisfacción, así como lo hicieron organizaciones palestinas negadas a entregar sus armas a cambio de algunas concesiones y la promesa de crear dos estados independientes para el 2005.

Igualmente, en Israel el anuncio de Sharon de que se eliminarían algunos asentamientos motivó grandes manifestaciones. La extrema derecha de ese país se opone al plan de paz porque no concibe lo que califican como una concesión de esa naturaleza a los palestinos.

Todo indica que las políticas unilaterales de la Casa Blanca están destinadas al fracaso.

En otro momento se comentó sobre la situación interna en Iraq y la violencia que reina en esa nación, donde todos los días mueren ciudadanos iraquíes y militares norteamericanos; crecen las manifestaciones contra la presencia extranjera y la mayoría no cree que mejoren las condiciones de seguridad.

   

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