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Huracanes prefieren cruzar por el occidente Orfilio Peláez
Una investigación realizada por un equipo de especialistas del Centro del Clima del Instituto de Meteorología, encabezado por el doctor Ramón Pérez, revela datos muy interesantes sobre el tema. Entre 1799 y el 2004, nuestro país ha sido azotado por un total de 108 huracanes, incluyendo al reciente Charley, cifra que toma en cuenta aquellos casos con reportes de vientos huracanados (iguales o superiores a los 118 kilómetros por hora), aún cuando el centro del fenómeno no pasara de manera directa por una provincia específica. La singular relación de provincias castigadas por la furia de los huracanes la encabeza Pinar del Río con 57, seguida del municipio especial Isla de la Juventud con 50, La Habana, 42, y Ciudad de La Habana, 38. A continuación aparecen Matanzas con 35, Cienfuegos, 32; Villa Clara y Sancti Spíritus, 30; Guantánamo, 28; Santiago de Cuba, 27; Holguín y Granma, 23; Ciego de Ávila y Camagüey, 22, y Las Tunas, 19. Según explican los científicos, esta marcada predilección de los huracanes por la región occidental obedece en primer lugar a su propia ubicación geográfica, pues queda más expuesta al cruce frecuente de los organismos tropicales formados sobre todo en el Mar Caribe occidental en el mes de octubre, los cuales describen por lo general trayectorias de Sur a Norte. También otro elemento favorable es la menor influencia del anticiclón subtropical del Atlántico y eso hace que huracanes nacidos al Este del Arco de las Antillas Menores se muevan por la periferia de este sistema de altas presiones y finalmente azoten a Cuba por la parte occidental, mientras las provincias orientales y centrales permanecen más protegidas por el anticiclón. Sin embargo, resulta curioso señalar que si bien la región oriental es la menos atacada por la cólera de Eolo (dios del viento), los dos mayores desastres naturales registrados en Cuba tuvieron lugar precisamente en esa parte del país. Estos fueron el huracán del 9 de noviembre de 1932 en el poblado camagüeyano de Santa Cruz del Sur, donde la violenta penetración del mar ocasionó la muerte de más de tres mil personas, y el tristemente célebre ciclón Flora, cuyo lento y errático movimiento por las provincias orientales del 4 al 8 de octubre de 1963, produjo torrenciales lluvias con acumulados superiores a los 1 200 milímetros en algunos puntos, y dejó a su paso alrededor de 1 500 víctimas fatales.
23-8-2004 |