Torre a muchas manos
ORFILIO PELÁEZ
Francisco Guevara Pérez escuchó
con mucha atención los avisos del Centro de Pronósticos del Instituto de
Meteorología sobre el inminente peligro de azote del huracán Charley a las
provincias habaneras.
Como viejo conocedor de los
estragos de la fuerza de los vientos en las torres de alta tensión (lleva más
de 35 años vinculado a esa labor en el MINBAS y actualmente es jefe de una
brigada de izaje en Ciego de Ávila), le dijo a su esposa: "Se acabaron
las vacaciones; prepara el maletín que salgo para La Habana".
En
la fase final de una tarea de varios días, se ultiman detalles para el izaje
de la torre de 40 metros de altura y más de 10 toneladas de peso.
Las palabras de Francisco,
conocido en el mundo de los eléctricos como Tico, fueron proféticas, y a las
pocas horas del cruce del huracán ya estaba camino de la capital, adonde llegó
el propio día 13, junto con otros siete compañeros avileños.
A este hombre de estatura pequeña,
pero con una fuerza de voluntad de gigante, le esperaba una difícil e
importante misión. Diez torres de alta tensión de 220 000 voltios de la línea
Mariel-Habana habían sido derribadas por la fuerza de los vientos de Charley,
paralizando la salida de los 400 MW de electricidad que aporta al Sistema
Electroenergético Nacional la termoeléctrica Máximo Gómez, ubicada en el
propio poblado del Mariel, a unos 40 kilómetros al Oeste de la capital.
Tico
(a la izquierda, en primer plano) junto a algunos de los compañeros que
trabajan sin descanso para devolverle la luz a Pinar del Río.
Precisamente, ayer fue un día muy
provechoso para la brigada de Tico y para los demás trabajadores de la
Empresa de Construcciones de la Industria Eléctrica (ECIE) de las respectivas
unidades de base de Matanzas, Villa Clara, La Habana y Ciudad de La Habana, la
Empresa Nacional de Equipos Cubiza, las brigadas de apoyo del MICONS y
personal de apoyo de otros organismos, que en número aproximado de 250
laboran en la reparación de la línea Habana-Mariel.
Bajo el abrasador sol del mediodía
y sin descansar siquiera unos minutos después del almuerzo, Tico y su tropa
de choque izaron alrededor de las 3:45 de la tarde la quinta torre de alta
tensión que logran levantar, tras las agotadoras jornadas de trabajo de 16 o
más horas vividas en los últimos días de preparación de toda esta tarea.
Según dice Tico, esta es la mayor
afectación que he visto en las torres de alta tensión de La Habana desde que
laboro en esto. Realmente el trabajo es muy duro y tienes que estar bien a la
viva para hacer las cosas de manera correcta y evitar accidentes.
Ahora, indicó, las otras cinco
torres que nos quedan por levantar las izaremos antes de la noche del sábado
y así quedará concluida la fase de montaje de las estructuras, para que
luego las brigadas de linieros y otros obreros especializados hagan lo suyo,
pongan a punto los cables y entonces la línea Habana-Mariel quede lista para
calentar.
Maniobras
para el desmontaje de una de las torres derribadas por Charley.
Tras el éxito del izaje, el
ingeniero Roberto Alfonso Llauger, director de la Unidad Empresarial de Base
de Occidente, de la ECIE, precisó a Granma que esta nueva torre se fabricó
en el taller Pedro Sotto Alba, tiene una altura promedio de unos 40 metros y
su peso es de aproximadamente 12 toneladas.
Explicó, además, que Charley
derribó también 18 torres de la línea Mariel-Pinar del Río, las cuales no
se repondrán de inmediato al requerirse determinadas importaciones. Por eso,
y dada la urgencia de resolver el suministro de electricidad al territorio
pinareño, se trabaja en la reparación de una línea de 110 000 voltios,
mediante la cual podrá llevarse la corriente a la provincia.
Y aunque nadie quiso hablar de
plazos, lo visto aquí permite augurar un pronto triunfo en esta pelea cubana
por el regreso de la luz.
21-8-2004