[...] El que se equivoque en esta hora, el que no vea
claro en esta hora, o es un irresponsable ciego, o es un estúpido. Los
que no vean claro en esta hora, los que en esta hora no entiendan, los
que en esta hora no sean siquiera capaces de explicarse el porqué de
nuestros males, el porqué de nuestro pasado. El que no sea capaz de
comprender sus propios intereses, el que no sea capaz de comprender los
intereses de los enemigos del país, ese, ese es un pobre ciego, y ser
ciego en esta hora, en esta hora en que se le habla tan claro al pueblo,
en esta hora en que el pueblo por primera vez es dueño de sus propios
destinos, ser ciego en esta hora es casi un crimen. Y tenemos que ver, y
tenemos que ver claro, porque de la claridad con que analicemos estos
problemas, de la claridad con que incluso les digamos a los enemigos de
la Revolución, cómo estamos viendo estos problemas, le ahorramos al
pueblo los terribles sufrimientos de un pueblo vencido, porque no hay
nada tan espantoso como el espectáculo de un pueblo derrotado; porque si
a nuestro pueblo, después de la bravura con que ha emprendido esta obra,
después del valor con que ha emprendido esta Revolución profunda, lo
derrotasen un día le harían pagar con un rigor extraordinario el precio
de su osadía al querer liberarse de los males centenarios que lo
agobiaban.
Ver claro es salvar la nación, ver claro es salvar al
pueblo y de ahí nuestra obligación de ver claro y repito, que nuestros
enemigos vean que estamos viendo claro [...]
[...] Con la Revolución estará también la mayor parte de
los intelectuales, de los trabajadores intelectuales; con la Revolución
estará una parte muy considerable de aquellos sectores del país que sin
ser obreros y sin ser campesinos, estarán con los obreros y los
campesinos, sencillamente por una razón, porque los obreros y los
campesinos están defendiendo a Cuba, los obreros y los campesinos están
defendiendo los intereses del pueblo de Cuba y como defender los
intereses del pueblo de Cuba es defender los intereses de la mayor parte
de los cubanos, la mayor parte de los cubanos está y estará con la
Revolución.
¿Quiénes están y quiénes estarán contra la Revolución?
Aquellos cuyos intereses no son los intereses de Cuba, aquellos cuyos
intereses no son los intereses del pueblo de Cuba. Esos estarán contra
la Revolución. ¿Y quiénes más? Estarán también contra la Revolución los
resentidos, los frustrados, los que se venden, los que se aflojan, los
que traicionan; estarán contra la Revolución todos aquellos que
concibieron la Revolución como una ambición personal, no como una
empresa de pueblo.
(Tomado del periódico Revolución)