ELECCIONES EN CUBA: EL PODER DEL PUEBLO

16 de abril de 2005

A las urnas por los principios 

IGNACIO LÓPEZ MARRERO

CIÉNAGA DE ZAPATA.—Hay dos razones muy diáfanas, aunque diametralmente opuestas, que este domingo llevarán a las urnas de esta localidad del Sur de Matanzas al carbonero Antonio Fernández Troya.

Foto: RICARDO LÓPEZ HEVIAAhora sí la vida en la Ciénaga es digna y plena.

Una es el mensaje de hostilidad contra su familia sembrado hace 44 años por los eternos enemigos de Cuba, cuando sus aviones mercenarios lanzaron dos bombas a pocos metros del rancho donde vivía con ocho hermanos, la madre y el padre, en las afueras de lo que entonces era un caserío de tablas y hojas de palma.

Otra es la obra de amor cotidiano del sistema de salud, entregada a su hijo diabético y con insuficiencia renal desde los siete años, que ha podido vivir hasta los 22 gracias a que el Gobierno Revolucionario y sus servicios médicos le aseguran la asistencia necesaria en el hospital Mario Muñoz, de Colón.

"Votaré por el de más méritos y quien mejor pueda servir a nuestro pueblo, dice emocionado frente al horno de 100 sacos de carbón, y lo haré también porque ha sido la Revolución la que transformó para bien nuestras vidas. Hoy vivo en una casa de placa, tengo televisor, video, médico y hospital. Y nunca se me olvidará que mi gente trabajaba solo por un poco de comida."

El domingo estaré votando por la Patria y el Socialismo, reafirma Fernández Troya, de 53 años de edad, vecino de la comunidad de Pálpite, de unos 900 electores distribuidos en tres colegios electorales, sitio hasta donde pudo llegar la invasión organizada por el Gobierno de los Estados Unidos en abril de 1961 para arrebatar la libertad a los cubanos.

MI VOTO PARA EL MEJOR

Hombre de mar, de monte y poeta a punto de cumplir 70 años, José Ríos Mull hace gala de locuacidad en su relato. "Lo que la Revolución hace por los cenagueros, asegura, solo es posible por el alto espíritu de justicia de sus dirigentes, y por la voluntad y el sacrificio del pueblo. Votaré en favor de la obra humana que ella representa".

Renuncia por un momento al descanso del mediodía dentro de su improvisado sitio de carbonero, y cuenta: Fui de los jóvenes cenagueros enviados a prepararse en La Habana al inicio de la Revolución. Estudié para patrón de barco pesquero, especialidad de la que me jubilé en 1996, pero sigo siendo carbonero, ahora contratado por la Empresa Municipal Agropecuaria, y militante del Partido desde 1965.

Hasta Pálpite por tierra, unos seis kilómetros al Este de Playa Larga, llegaron los mercenarios. El hachero y carbonero José Moreira Urra, quien pronto cumplirá 71 años, lo recuerda bien porque anduvo en un camión bajo la metralla evacuando heridos y prestando otros servicios.

A su hermano Gregorio lo atacaron los mercenarios cuando realizaba iguales misiones, a la entrada de Playa Larga, suceso que provocó varios muertos. A pesar del sorpresivo ataque y el armamento que traían, no llegaron lejos y fueron derrotados enseguida, dice.

También recuerda que durante el capitalismo, en tiempos de elecciones, los politiqueros deambulaban por la Ciénaga para comprar cédulas, "pero el domingo veremos otro Girón, en las urnas".

En la provincia de Matanzas se habilitarán 2 446 colegios, pero llama la atención el municipio de Ciénaga de Zapata, donde en 19 comunidades viven unas 9 000 personas, para solo 2,8 habitantes por kilómetro cuadrado. El 41,7% del total de candidatos nominados en aquel territorio son mujeres, frente al 21% en el proceso anterior.

En el Museo de Playa Girón se conservan tres billetes ensangrentados de un peso, lo único que había en el bolsillo del pantalón del miliciano matancero Giraldo Díaz Pérez, cuando fue abatido por las balas de los mercenarios.

No había ido al frente por motivaciones materiales. El defendía la obra que la Revolución comenzaba en aquella región de 4 530 kilómetros cuadrados, donde antes de 1959 la gente moría de abandono.

Cuatro décadas después de Girón, ante una catástrofe natural de grandes proporciones, ningún sueldo hubiera podido estimular la solidaridad de cientos de constructores y personal calificado, movilizados en pocas semanas desde lejanas localidades hasta la Ciénaga de Zapata para, unidos a los vecinos de la región, edificar en apenas un año el 86% de las viviendas del municipio, destruidas por el huracán Michelle el 4 de noviembre del 2001.

   

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