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1 de abril de 2005
Puerta que nunca se cierra
Texto
y foto: JOSÉ ANTONIO FULGUEIRAS
SANTA
CLARA.— El Poder Popular es una escuela. Cuando sales de ella y
pasas a otras responsabilidades, todo parece más fácil, reconoce
Joaquín Ruiz Perdomo, vinculado por más de 17 años a esa tarea.
Kino, como se le conoce
aquí, mantiene fresca en su memoria la noche de 1976, en Sagua La
Grande (para él inolvidable), cuando lo eligieron candidato a
delegado a la Asamblea Municipal. "Me propuso un compañero que
apenas me conocía, porque hacía poco tiempo que yo vivía en ese
barrio; y para mi sorpresa resulté elegido por unanimidad".
A partir de entonces
fortalecí relaciones con la población, lo cual me aportó una gran
experiencia, casi única, que me ha valido mucho. Lo mismo se me
acercaba un anciano que un niño para proponerme una iniciativa con
el propósito de mejorar las condiciones sociales de la comunidad.
"Llevaba
nueve años en misiones del Partido antes de ser elegido delegado de
base. Eran los comienzos del Poder Popular y solo se tenía, como
punto de partida, los antecedentes de Matanzas. Me gustaba el
intercambio directo con las masas; me dediqué a motivarlas y
llegué a saber, detalladamente, cuáles eran las principales
dificultades de la comunidad y las vías para enfrentarlas."
Recuerda que en ese
periodo conoció personalmente a cada uno de sus electores, porque
todos participaban, directa o indirectamente, en la solución de los
planteamientos.
En Sagua La Grande se
construyeron con trabajo voluntario, especialmente los domingos, las
aceras que van desde el Obelisco del barrio de San Juan hasta el
Instituto Preuniversitario.
En su opinión las
principales cualidades de un delegado deben ser: "revolucionario
ante todo; sensible ante los problemas de los demás, profundamente
humano, muy persistente en su gestión, y atender a los electores a
cualquier hora."
Joaquín Ruiz Perdomo,
quien llegó a ser miembro del Comité Ejecutivo y vicepresidente en
la provincia de Villa Clara, asegura que "cuando dejas el Poder
Popular y pasas a otro frente, el hábito de vincularte con la
población te acompaña. Es como una puerta que no se cierra jamás".
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