(22 de abril de 2003)

Orfilio Peláez

Los avances en el conocimiento del genoma humano en alianza con la biología molecular, la informática y otras ciencias permitirán en un futuro no muy lejano el desarrollo a gran escala de los llamados medicamentos personalizados, los cuales al ser elaborados y dosificados en correspondencia con las peculiaridades genéticas e inmunológicas del individuo, garantizarán una mejor eficacia en los tratamientos y la eliminación de buena parte de los efectos secundarios. Recientemente, un equipo de investigadores del Instituto Nacional de Biología Básica de Okakazi, en Japón, reportó un gran avance en el camino hacia el diseño de fármacos personalizados al identificar el componente de la bacteria Helicobácter Pryloni que la hace portadora de la úlcera gástrica, y el tipo de receptor celular que poseen quienes son propensos a padecer esa enfermedad... La temperatura media anual del aire en Cuba pudiera elevarse entre 1,6 y 2,5 grados Celsius para el año 2100, según sugieren los modelos aplicados por especialistas del Centro del Clima del Instituto de Meteorología. En el caso de las precipitaciones los estudios muestran un alto grado de incertidumbre, pues mientras unos modelos indican una reducción de los totales anuales, otros vaticinan incrementos. Los científicos advierten que aún cuando ocurriese un aumento significativo de las lluvias, la subida de la temperatura media en los valores previstos sería suficiente para provocar una intensificación y expansión de los procesos de aridez de los suelos, que repercutiría en la disminución de bosques y en la pérdida de la biodiversidad asociada a ellos... Los restos del enorme calamar hembra capturado por una embarcación de pescadores en los mares próximos a la Antártida, permanecen ahora en el Museo Nacional de Nueva Zelanda, donde serán estudiados por expertos en fauna marina. Pesa alrededor de 150 kilogramos, mide varios metros y es el segundo ejemplar intacto del tipo conocido como calamar colosal que se ha encontrado hasta ahora. Uno de los aspectos más llamativos del suceso es que echa por tierra la creencia de que dicha especie vivía a por lo menos un kilómetro de profundidad en las aguas heladas de la Antártida, pues este se encontraba bastante cerca de la superficie en el momento de su captura. El calamar colosal tiene los ojos más grandes del reino animal y sus ocho brazos y dos tentáculos cuentan con alrededor de 25 dientes similares a garfios, capaces de rotar 360 grados para evitar que sus presas escapen. 

   

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