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(20 de febrero de
2003)

A
cargo de Orfilio Peláez
Transcurridos
dieciséis siglos de la quema de su primera biblioteca, que
atesoraba toda la riqueza del saber de la antigüedad, la ciudad
egipcia de Alejandría cuenta con una nueva y espectacular
instalación dedicada a esos fines, la cual acogerá alrededor de
ocho millones de libros, cincuenta mil documentos y más de un
millón de manuscritos. El fabuloso edificio tiene cuatro de sus
once plantas bajo el nivel del mar y junto con las diferentes salas
de lectura, consta además de un centro de conferencias y un
Planetario con forma de esfera de acero. El proyecto para construir
la nueva biblioteca de Alejandría surgió en los años setenta del
recién finalizado siglo XX, cuando un grupo de reconocidos
intelectuales propuso la idea de recuperar para la humanidad tan
valioso tesoro del conocimiento. Inaugurada de manera oficial hace
apenas cuatro meses, la obra es el fruto del aporte de varias
naciones... El Centro de Estudios Demográficos desarrolló una
investigación dirigida a determinar los posibles escenarios de la
población cubana para el período 2000-2050. Entre otros aportes,
el trabajo ofrece una visión perspectiva de la estructura de la
población general de Cuba por edades y sexo, y población
económicamente activa, además de analizar los efectos de la
fecundidad, la mortalidad y las migraciones sobre la evolución
demográfica futura. Incluido entre los resultados científicos
destacados de la Academia de Ciencias de Cuba en el 2002, el estudio
tiene especial importancia para la planificación económica y el
diseño de políticas sociales dirigidas a grupos poblacionales
específicos, como personas de la tercera edad, mujeres en edad
fértil y otras categorías... Luego de evaluar las imágenes
recibidas por satélites, científicos norteamericanos confirmaron
que el tamaño del agujero de la capa de ozono sobre la Antártida
fue en el 2002 un 40% menor al del año precedente, e incluso, en
las fotos correspondientes al mes de septiembre aparece dividido en
dos mitades. Los expertos estiman que el inusual descenso en el
diámetro del agujero obedece a determinadas peculiaridades
climatológicas registradas en la zona durante ese período, y no
responden necesariamente a una tendencia real de disminución a
largo plazo, por tanto de ningún modo puede afirmarse por ahora que
la capa de ozono se esté recuperando. En algunos años, el agujero
sobre la Antártida llegó a tener picos máximos de hasta 28
millones de kilómetros cuadrados.
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