(27 de enero de 2003)

Salpingitis

JOSÉ A. DE LA OSA

La salpingitis o enfermedad pélvica inflamatoria, que según el autorizado criterio de la profesora Georgina Areces Delgado, especialista de segundo grado en Ginecobstetricia, resulta la denominación más moderna y adecuada de toda la sinonimia que acompaña a este término, se refiere a una variedad de condiciones inflamatorias que afectan los órganos genitales internos, sus tejidos vecinos y prácticamente toda la parte baja del abdomen.

Foto: ARNALDO SANTOSLa denominación más moderna de salpingitis es enfermedad pélvica inflamatoria.- Doctora Georgina Areces Delgado.

Por ello, cuando en su consulta en el Hospital González Coro, de esta capital, le pedí que esclareciera por qué se le denomina “enfermedad venérea” a esa infección bacteriana que ataca el sistema reproductivo de la mujer, sin dubitar me respondió: “Etiquetarla desde el comienzo como enfermedad venérea me parece demasiado categórico”.

—¿Se conoce, profesora, el nombre de la bacteria causal de esta dolencia?

—No se trata de una, sino de múltiples microorganismos causales, aunque los más frecuentes son los gonococos, las clamidias, micoplasmas, escherichias, algunos formando parte de la flora vaginal de la propia paciente y otros provenientes del exterior. De ahí la fuerte correlación planteada por la mayoría de los investigadores entre esta entidad y las llamadas infecciones de transmisión sexual.

—Luego queda esclarecido que no es la vía sexual la única puerta de entrada de esos gérmenes...?—Diría que no se trata de una transmisión sexual exclusiva.

—Tanto en el hombre como la mujer, ¿dónde anidan estos “microbios”? O para decirlo en lenguaje médico, ¿cuál es el reservorio natural?

—Generalmente se trata de parásitos intracelulares, por lo que no podrían vivir fuera de su huésped. Pueden encontrarse en el cuello uterino, vagina, uretra masculina y otras localizaciones.

—En cuanto al sexo masculino, ¿es solo portador de estas bacterias o pueden generarle también algún padecimiento?

—Por supuesto que sí, el hombre desarrolla enfermedad por la infección con estos gérmenes. Por ejemplo, la uretritis, con las consabidas molestias de dolor al orinar y secreción purulenta a través de la uretra, tan característica.

—¿Cuáles son los signos y síntomas principales de la salpingitis?

—Existe un amplio rango, desde los casos asintomáticos, hasta aquellos con un cuadro clínico muy marcado por lo intenso del dolor, que llegan a constituir diagnósticos compatibles con urgencias abdominales. Por ello, te diría sin vacilar que el síntoma más constante y el que generalmente obliga a la mujer a solicitar ayuda médica, es el dolor abdominal bajo, seguido de secreción vaginal y fiebre, fundamentalmente.

—¿Qué exámenes se requieren para establecer el diagnóstico?

—No existe una prueba diagnóstica específica para la enfermedad pélvica inflamatoria. Son de valor, por supuesto, las muestras de exudados para siembras bacteriológicas, pero son procederes que requieren tiempo. No hay que esperar por ellos para indicar tratamiento si aplicamos el método clínico: indagación y razonamiento.

—¿En qué consiste el tratamiento y cuánto dura como promedio?

—Se basa, fundamentalmente, en el uso de antibióticos de amplio espectro puesto que se trata de una infección polimicrobiana. Las pautas del tratamiento (combinaciones, dosis y vías de administración) son establecidas por los facultativos para cada paciente en dependencia de la situación individual de la enfermedad.

—¿Qué consecuencias puede acarrear a corto o largo plazo si no se trata adecuadamente?

—Aunque en nuestros días y en nuestro medio esta enfermedad no constituye generalmente peligro para la vida, te diría que lo más duro de afrontar, sobre todo para las mujeres jóvenes, es el riesgo de la pérdida del funcionamiento de las trompas, es decir, la infertilidad, y la posibilidad aumentada de que pueda presentarse un embarazo ectópico.

—¿Existen procederes de prevención en el tema que nos ocupa?

—Conociendo las causas que la provocan y las vías de transmisión, la prevención resulta fácil de razonar y de proponer: es adoptar las medidas que se invocan para impedir las infecciones de transmisión sexual: el uso de condones, higiene sexual adecuada, evitar promiscuidad y, sobre todo, acudir al médico ante la sospecha de cualquier infección baja o presencia de secreción vaginal.

—¿Se conoce la incidencia y prevalencia de estas infecciones genitales?

—Internacionalmente se habla de que una de cada nueve mujeres son tratadas en un año por esta entidad, y en la adolescencia se incrementa a una de cada ocho. No obstante, los cálculos no son muy confiables, porque a veces incluyen solamente las pacientes hospitalizadas, y no a las que se brinda asistencia en la atención primaria, que resultan la mayoría. Aunque en nuestro medio se han realizado estudios, resulta difícil hablar de cifras globales sobre todo atendiendo al sobrediagnóstico que se hace de esta entidad.

   

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