(4 de enero de 2003)

Martí, un hombre de ciencia

OLGA CRESPO PORBÉN

Sus preocupaciones y orgánica lucidez con respecto a los caminos del desarrollo tecnológico de su tiempo y entorno, la capacidad para desentrañar verdades, para hacerse del sentido de las cosas, sobre todo en los dominios de la historia y de las misiones políticas que asumió, permiten asegurar que José Martí fue un hombre de ciencia.

La aptitud que en tales terrenos demostró está indisolublemente ligada a su poder de penetración y síntesis, a la visión integradora de la realidad, concepción que desde la más temprana juventud le posibilitó comprender que "un detalle en el órgano es a veces una revolución en el sistema".

Amplió ese entendimiento al aseverar en 1881 que para él la palabra Universo explicaba: "el Universo: Versus unir lo vario en lo uno", y al año siguiente diría: "el Universo con ser múltiple, es uno", palabras que muestran su concepción sistémica e incluso dialéctica del mundo.

En uno de sus apuntes expone: "No se deben citar hechos aislados, contentamiento fácil de una erudición ligera e infructífera: sino hechos seriales, de conjunto sólido, ligados y macizos", principio que siguió al abordar la realidad.

Sostuvo que para valorar correctamente un objeto de estudio era necesario "desnudarlo de lo que tiene de accidental, para ver lo que hay en él de permanente", fundamento que estuvo presente en la sabiduría con la cual reconoció en la política una ciencia.

Su modo de ver brotó intuitivamente y se nutrió de una insaciable voluntad de aprendizaje, verdadera "hambre de médula", como dijo de un relevante intelectual. Con ese espíritu previó "el semillero de maravillas" que habría de "salir a la luz del sol" en "la América que habla castellano".

En 1883, en revista editada en Nueva York, al comentar sobre un libro del escritor y científico Felipe Poey expresó: "Ya va siendo notabilísimo en los poetas y oradores de nuestra raza el afán de hacerse hombres de ciencia. ¡Y hacen bien!"

El denunciador desde años antes de maniobras imperialistas encubiertas bajo el ropaje del panamericanismo, al referirse en 1892 a un Congreso Panamericano de Medicina que sesionaría en Washington, iniciaba así su artículo: "En la política de América es riesgosa la idea de política del continente, porque con dos corceles de diferentes genio y hábitos, va mal el carruaje".

Y continuaba: "Pero la ciencia es todo una, y conviene todo lo que junte a los pueblos, si la amistad no llega a la funesta e imposible unión de caracteres de una obra que solo en lo final de la libertad puede ser común, y en lo real contemporáneo no lo es".

Con esa clarividencia el Héroe Nacional cubano aprehendió el saber científico de su época y lo divulgó para bien de los pueblos latinoamericanos con una notable intensidad, diversidad de miras y excepcional altura literaria.

Reveladoras expresiones acerca de diversas ciencias particulares incluyó la obra martiana, entre la que sobresale su valioso aporte a favor de la ecología.

Su advertencia sobre la "inutilidad de la ciencia sin el espíritu" rechaza cualquier maniobra encaminada a disminuir la perspectiva ideológica y la actitud moral con que se asuma el hecho científico.

Al respecto, manifestó: "Y así se va, por la ciencia verdadera, a la equidad humana: mientras que lo otro es ir, por la ciencia superficial, a la justificación de la desigualdad, que en el gobierno de los hombres, es la de la tiranía".

Poco antes de morir, escribió a la pequeña María Mantilla: "Donde yo encuentro poesía mayor es en los libros de ciencia, en la vida del mundo, en el orden del mundo, en el fondo del mar, en la verdad y música del árbol, y su fuerza y amores, en lo alto del cielo, con sus familias de estrellas— y en la unidad del universo, que encierra tantas cosas diferentes, y es todo uno...".

Sobre la instrucción, abogó: "Que la enseñanza científica vaya, como la savia en los árboles, de la raíz al tope de la educación pública. Que la enseñanza elemental sea ya elementalmente científica: que en vez de la historia de Josué, se enseñe la formación de la Tierra". (AIN)

   

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