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(15 de septiembre de
2005)

Iluminados de hoy
PASTOR BATISTA
VALDÉS
Llamarse Iluminado y no
poder distinguir la luz del día, puede resultar la más triste
paradoja para un ser humano.
En la comunidad rural de
Sevilla, situada en el municipio de Amancio, a unos 700 kilómetros
de la capital cubana, no sucede así. En medio de la oscuridad
visual en que vive, Iluminado Viñales Hernández siente que la vida
lo ilumina cada amanecer.
Estos hermanos reciben especializada atención en el Centro Provincial de Retinosis Pigmentaria de Las Tunas.
"De
10 hermanos que aún estamos vivos —cuenta— a seis nos
descubrieron una enfermedad en la vista y por eso, desde 1992, nos
atienden aquí en Las Tunas."
A su lado, vestido
también con un pijama pulcro y fresco, está Adalberto, quien con
dos años menos de edad (73) le sigue en orden descen-dente. Ambos
fueron llevados a investigación, junto a Diosdado, Héctor, Rodolfo
y Odaida, luego de habérsele detectado a ella problemas en la
visión, durante un pesquisaje hecho por especialistas del Centro
Provincial de Retinosis Pigmentaria.
KEARNS SAYRE
ENCUENTRA A SU RIVAL
Estudios de profundo
rigor científico corroboraron —según explica la doctora Adriana
Abreu Leyva, especialista de segundo grado en Oftalmología— que
esos seis hermanos padecen el síndrome Kearns Sayre, una enfermedad
no muy frecuente en el mundo, sustentada en una herencia
mitocondrial que puede cursar con la retinosis o con trastornos de
tipo cardiovascular, epilepsia u oftalmoplegía externa, entre
otros.
De acuerdo con
revelaciones de Adriana y de su colega de grado y de profesión,
Elizabeth Pérez, en Cuba no parece haber otra familia bajo estudio
por causa del mencionado síndrome, de cuyas manifestaciones sí se
tiene referencia en un número muy reducido de personas, aisladas,
que no son familias entre sí, en el extremo occidental de la Isla.
Aún así, desde el
primer instante la ciencia médica no subestimó el caso de los
hermanos Viñales Hernández. La biopsia de deltoide, su rápido
envío hacia el hospital Hermanos Ameijeiras, en Ciudad de La
Habana, y los avances de la microscopía electrónica, fueron la
primera expresión de que el síndrome Kearns Sayre había
encontrado en la medicina cubana a su más incansable rival.
Iluminado y Adalberto
son dos "agradecidos crónicos" de la obra humana que comenzó en
1959.
"Aquí
en el centro nos atienden y nos tratan mejor que en nuestra casa
(Iluminado). Venimos cada seis meses, más o menos; estamos aquí
unos 15 días, y nos hacen las investigaciones correspondientes"
(Adalberto).
"Y
el Estado nos hizo una casa de mampostería, con ayuda de los
vecinos. También pertenecemos a la Asociación Nacional del Ciego
(ANCI) y cuatro de nosotros recibimos asistencia social. Todos
pudimos estudiar" (Iluminado).
Desde el punto de vista
científico, este caso llama cada vez más la atención. Así
sucedió durante el Simposio Nacional de Retinosis Pigmentaria,
realizado en Santiago de Cuba, en el año 2002, donde estudiosos de
todo el país intercambiaron acerca del tratamiento ofrecido a estos
pacientes, que combina el uso de ozonoterapia, magnetoterapia,
vitaminoterapia, electroestímulos y vasodilatadores, con la
adecuada atención de psicólogos, genetistas, trabajadores sociales
y otros especialistas.
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