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(18 de agosto de
2005)

Cuando la rentabilidad manda
La industria
aeronáutica parece haber abandonado, dadas las exigencias de hoy,
la era de las joyas tecnológicas. Al menos así lo demuestran los
recientes avances mundiales de esa esfera
MANUEL VÁZQUEZ *
En estos tiempos cuando
no se sabe hasta dónde subirán los precios del petróleo, las
exigencias económicas parecen moldear a su antojo en la aviación,
más que nunca antes, "la forma de las cosas por venir". Al menos
así parecen demostrarlo los recientes avances mundiales de esa
esfera, expuestos este verano en sendas exposiciones en Francia y
Rusia.
En
París, por ejemplo, como parte de una feroz batalla comercial entre
la Unión Europea y los Estados Unidos, las empresas Airbus y Boeing
se esforzaron por presentar sus nuevas aeronaves como las de menores
costos operacionales.
La Airbus exhibió su
gigantesco avión de pasajeros A 380, capaz de transportar en sus
dos pisos, gracias a numerosos adelantos tecnológicos, a 555
pasajeros hasta 15 000 kilómetros con un costo directo de
operación un 15% inferior que la más moderna variante del ahora
añejo Boeing 747, aeronave a la que irá reemplazando
inexorablemente de los cielos.
Dando por perdida la "guerra"
en ese segmento de mercado, Boeing promociona su proyecto 787, un
bimotor poseedor de los mayores adelantos técnicos destinado a
cubrir muy largas distancias, con fuselaje fabricado enteramente con
fibras de carbono y capacidad para entre 223 a 296 pasajeros.
Deberá ser hasta un 20% más económico que los actuales.
Los ingenieros de Airbus
contraatacaron con el A 350, otro avanzado bimotor de fuselaje ancho
capaz de volar a mayor distancia que su rival de Boeing, con motores
similares, pero 30 butacas de más, logrando así un menor costo de
operación por asiento.
Por otra parte, entre
los "pesos ligeros" —aquellos reactores regionales para hasta 100
personas—, la batalla comercial con la rentabilidad como arma es
casi tan enconada gracias a la introducción de avanzadas soluciones
aerodinámicas.
Esta vez, en cambio,
involucra a un país latinoamericano, Brasil, que mediante su
empresa Embraer domina un mercado hasta hace poco exclusivo de las
desarrolladas naciones del "Norte".
Tras haber desplazado a
la canadiense Bombardier, el destacado fabricante brasileño
enfrenta la amenaza de la aletargada industria rusa, que en medio de
serias carencias presupuestarias exhibe esta semana en la feria
aeronáutica MAKS, en Moscú, el bimotor regional An 148 (derivado
de un modelo militar), así como el prometedor RRJ, de Sukhoi,
promocionado como el futuro "rey" de la categoría.
De esa manera, moldeada
por los requerimientos económicos de la era del petróleo caro, la
industria aeronáutica mundial parece haber abandonado la época de
joyas tecnológicas como el Concorde, que debido a su "desprecio"
por la eficiencia, hoy día nunca hubiera despegado de las mesas de
diseño.
* Periodista de la
agencia Prensa Latina especializado en temas de la Ciencia y la
Tecnología
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