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(7 de octubre de
2004)

Hongos comestibles
WALKIRIA FIGUEROA
ENRÍQUEZ
Los hongos comestibles
no figuran en la tradición culinaria del pueblo cubano, a pesar de
que se consumen con fines alimentarios y terapéuticos desde hace
siglos en Asia, Europa y América.
Los hongos comestibles son fuentes
de proteínas, vitaminas y minerales.
Sus primeros indicios
aparecen en un escrito védico del 1 200 antes de nuestra era; los
antiguos griegos sentaron las bases para el cultivo de lo que
conocemos como champiñón, mientras los romanos y otras culturas
los utilizaron como veneno y los aztecas en ritos mágicos y
religiosos.
¿QUÉ SON LOS HONGOS
COMESTIBLES?
Pleurotus es el nombre
genérico de una gama de hongos comestibles que poseen agua,
hidratos de carbono y lípidos. Sus proteínas de alta calidad
biológica contienen nueve de los aminoácidos esenciales para el
hombre, incluidas lisina y meteonina. Son fuente de vitaminas,
fibras, minerales, y aportan de 150 a 350 calorías por kilogramo,
además de sus propiedades medicinales.
La mayoría de los
hongos comestibles no le da un sabor determinado a las comidas, se
pueden degustar en forma natural, como ensaladas o acompañados de
carnes o huevos. Los maestros de la alta cocina plantean que existen
más de 2 000 recetas, y su sabor depende de la preparación. Lo
más interesante es que después de su cocción mantienen el
contenido de proteínas y vitaminas.
En nuestro país desde
1989 se realizan estudios sobre estos hongos y recientemente el
Ministerio para la Inversión Extranjera y la Colaboración
Económica de Cuba y la Organización de las Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación (FAO), firmaron un Proyecto de
Cooperación Técnica dedicado al incremento del cultivo de hongos
comestibles.
Este propósito tiene
como ejecutor al Instituto de Investigaciones Fundamentales en
Agricultura Tropical (INIFAT), y ya forma parte del programa de la
Agricultura Urbana de esa institución.
Francisco Roberto Arias
Milla, representante de la FAO en Cuba, y Rafael Castaneda, curador
de la colección de hongos vivos del INIFAT, explican que la
incorporación de tal tipo de alimento permitirá incrementar la
calidad de la dieta, crear nuevos puestos de trabajo, sustituir
importaciones a medida que pueda satisfacerse la demanda de ese
producto en los polos turísticos y contribuir a la sanidad
ambiental, pues su producción genera abono orgánico.
La FAO labora junto al
INIFAT en el establecimiento de una planta para la producción de
micelio e inóculo (semillas), y para entrenar y capacitar a los
productores agrícolas en prácticas de cultivo.
El hongo que se
producirá fundamentalmente es el Volvariella volvacea u hongo de la
paja, y en el característico invierno cubano el pleurotus u hongo
ostra, señalaron los especialistas, quienes agregaron que en su
producción se utilizará fundamentalmente la paja de arroz.
Actualmente, en las
provincias de Pinar del Río, La Habana, Ciudad de La Habana,
Matanzas, Villa Clara, Cienfuegos y Sancti Spíritus hay campesinos
preparándose para comenzar el cultivo.
ACEPTACIÓN MUNDIAL
La producción de los
hongos comestibles crece sin cesar en el mundo y sus precios son
altos: un kilogramo vale siete dólares, y en Estados Unidos y
Europa cuatro onzas de hongos deshidratados cuestan cinco dólares.
Hay otros tipos, de los cuales el kilogramo puede costar hasta 1 000
dólares. En El Salvador se estima que el valor económico de una
hectárea de hongos es equivalente a 29 de café.
En el continente europeo
se distribuyen anualmente alrededor de 1 000 a 1 500 toneladas, y es
utilizado en muchos platos, especialmente en pizzas. En el mundo
occidental el más consumido es el champiñón.
Durante las últimas dos
décadas han pasado a ocupar el segundo lugar en la producción
agrícola mundial por tener técnicas de cultivo más simples y
baratas.
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