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(23 de septiembre
de 2004)

Bailar en casa del trompo
ORFILIO PELÁEZ
Japón es una de las
plazas más importantes del mundo en el desarrollo de la ciencia y
la tecnología; por eso muchos especialistas gustan de llamar a ese
país la Meca de las Invenciones.
Entre los trabajos presentados aparecen varios software para
la docencia.
Precisamente hace apenas
un mes la ciudad de Tokio acogió la Exposición Internacional para
Jóvenes Creadores, que auspiciada por el Instituto Japonés de la
Invención y la Innovación, con motivo de celebrar su centenario,
reunió a talentosos muchachos de 39 naciones.
Junto con otros cuatro
países de América Latina, Cuba participó en el singular evento
con una delegación integrada por tres de los autores de los nueve
trabajos expuestos allí, bajo la guía del licenciado Félix Bell
Rodríguez, vicedirector de la Oficina Cubana de la Propiedad
Industrial (OCPI).
Las nueve ponencias
presentadas por la Mayor de las Antillas proceden en su mayoría de
las diferentes ediciones del Premio a la Creatividad Infantil, que
desde 1997 entrega todos los años la OCPI, y de las Brigadas
Técnicas Juveniles.
Según explicó Bell, el
Instituto Japonés de la Invención y la Innovación realizó un
recorrido previo por nuestra región con el objetivo de precisar en
qué naciones del área existía algún tipo de actividad o
movimiento para incentivar la creatividad infantil, y tras las
correspondientes evaluaciones seleccionaron a Brasil, Argentina,
Chile, México y Cuba.
Félix Bell, vicedirector de la Oficina Cubana de la Propiedad Industrial (OCPI ), muestra el trofeo entregado a nuestro país por participar en la Exposición Internacional para Jóvenes Creadores, en Japón.
El peso fundamental de
las soluciones presentadas por nuestros estudiantes descansó en la
Informática con los trabajos Tabla periódica de los elementos
químicos, producto multimedia diseñado fundamentalmente para
estudiantes de nivel medio, autoría de Reinier Herrera García, del
Instituto Vocacional Carlos Marx, en Colón, Matanzas; y el software
Ciudad de las Matemáticas, de Yoan Carlos Jorge Álvarez,
del Instituto Politécnico Informático Israel León de la Rosa del
propio municipio de Colón.
También aparecen Piensa
y Calcula, un programa de gran utilidad para resolver problemas
docentes de primero a sexto grados en la asignatura de Matemática,
creado por Ángel Torres González, de la secundaria básica urbana
América Latina, de Nuevitas; el software Animales en peligro de
extinción, diseñado por el alumno Alexander Chávez López,
del Instituto Vocacional Carlos Marx, de Matanzas, para promover una
cultura ambiental; y el software Programa de control de culícido,
hecho por el joven de 17 años, Jucris Pujol Iglesias, del Instituto
Politécnico Informático Ciudad Libertad, de la capital, y aplicado
actualmente por el MINSAP en la campaña contra el mosquito Aedes
aegypti.
En medio de aquella
feria llena de ingeniosas creaciones (hasta se presentó una
almohada futurista capaz de detectar una llamada telefónica, el
timbre de la puerta o la presencia de un incendio, y avisar
enseguida a la persona que duerme sobre ella), los hermanos Adrián
Román Fernández y Alain Román Fernández, del IPUEC Primero de
Mayo, de Villa Clara, asombraron al público con un prototipo de
helicóptero en miniatura, construido por ellos sobre la base de las
leyes de la Física y aplicando los conocimientos de esa materia
adquiridos en las clases.
Los otros tres trabajos
que representaron a Cuba fueron Herramienta multipropósito para
huertos y jardines, de Rubert Reynaldo Consuegra, del Instituto
Vocacional Julio Máximo Reyes Cairo, de Las Tunas; Medios de
enseñanza para ciegos, de Marle Insua y Betania Pérez, alumnas
de la secundaria básica Oscar Alvarado y del Instituto Vocacional
Álvaro Barba, en Villa Clara, respectivamente; y Medios
Artesanales para elevar la calidad de vida de niños con parálisis
cerebral, de la jovencita de 14 años, Elsy Rosa del Río, de la
secundaria básica urbana José Martí, en Camajuaní, Villa Clara.
Bell comentó que la
cita de Tokio resultó una excelente oportunidad para dar a conocer
al mundo la capacidad innovadora de nuestros jóvenes creadores,
pues las ponencias de Cuba estaban a la altura de las presentadas
por las delegaciones de Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia y
el propio Japón, por mencionar algunas de las naciones altamente
industrializadas participantes en la exposición.
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